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miércoles, 21 de marzo de 2012

Buscan cuerpos en el arroyo Candelaria

La justicia federal rosarina investiga enterramientos clandestinos en Casilda

La denuncia la hizo en 1984 un médico de apellido Heller, ya fallecido, y hasta 2005 nadie rastrilló ese sector. Ahora, por la intervención de la fiscal Mabel Colalongo, el Equipo Argentino de Antropología Forense explora el terreno.

 Por José Maggi

La justicia federal rosarina investiga un predio ubicado sobre la margen del arroyo Candelaria, en Casilda, en busca de posibles enterramientos clandestinos ocurridos durante la última dictadura. Todo comenzó en 1984 con la denuncia de un médico de Casilda de apellido Heller (ya fallecido) que había señalado el posible entrerramiento ilegal. La causa sin embargo recién tomó impulso el último año, con la intervención de la fiscal federal Mabel Colalongo, quien le solicitó peritar el terreno al juez federal Marcelo Bailaque. En la inspección realizada en setiembre de 2011, la fiscalía resolvió pedir se decrete la medida de no innovar sobre los dos sectores de terreno a analizar: se trata de dos rectángulos de tierra de 200 metros por 100 a la orilla del canal. El Equipo Argentino de Antropología Forense, con Miguel Nieva a al cabeza, trabaja en el terreno desde el último mes.

En 1984 un médico de Casilda denunció que en 1978 un campesino de la zona le había comentado que en el arroyo La Candelaria se habrían arrojado los cadáveres de varias personas. La hija del médico ratificó a mediados de 2005 la denuncia. A raíz de ese hecho, la Justicia había suspendido la tarea de remoción del arroyo sobre su margen izquierda, en un tramo de más de un kilómetro de extensión. Pero nunca se avanzó seriamente en el tema como ahora. Sobre ese arroyo, de 16 kilómetros de extensión, ubicado a unos 1000 metros de la Ruta Nacional 33, que une Rosario con el noroeste argentino, se efectuaron limpiezas de su lecho en 1984.

El EAAF trabaja con equipamiento que permite detectar sin excavar la presencia de restos óseos, pero lo más importante es el trabajo previo de investigación, que indicaran los posibles lugares.

Parte del sector a investigar es público, pero otro es privado. El juez Bailaque sin embargo firmó al orden judicial para trabajar en los dos sectores que data de setiembre de 2011. Sobre esta orden se notificó al gobernador de la provincia de entonces Hermes Binner, y al intendente de Casilda Juan Carlos Baccalini. Curiosamente, el propietario del campo lleva justamente ese apellido y es familiar del dirigente político. Aunque más curioso resulta que este haya colocado una tranquera sobre un camino público que debió ser abierta para poder llegar al lugar de trabajo.

En este sentido, Miguel Nieva del EAAF reveló a Rosario/12 que "se explora con diferentes técnicas, estamos explorando con nuevas tecnologías desde el punto de vista técnico, sobre la margen del arroyo para ver si hay enterramientos".

En 2005 se anunció que "el relevamiento sobre la zona en cuestión llevará aproximadamente dos meses de trabajo y mientras tanto el gobierno casildense podría continuar con la limpieza del arroyo únicamente en el trayecto que no aparece involucrado dentro de la denuncia. La dragalina retomó sus tareas merced a un acuerdo entre el municipio y las carteras provinciales de Derechos Humanos, Hidráulica, y Obras Públicas".

La zona que se investigó comprendió "un kilómetro de montículos de tierra ubicados sobre la margen sur del arroyo a unos mil metros de su cruce con la ruta nacional 33. Esa tierra esta allí desde la década del 70 cuando La Candelaria fue profundizada y ensanchada por primera vez tras una gran inundación que desencadenó en una violenta pueblada, conocida como el primer Casildazo".

También se advertía que "el estudio se realizará por etapas y el primer paso consistirá en rastrear la zona para detectar si hay metales compatibles con balas de armas de fuego, lo cual sería un indicio clave en la investigación. Además se harán radiografías terrestres y se tomarán fotos aéreas para luego comenzar con las remociones".

Sin embargo hay pocas constancias de este anunciado trabajo de investigación que se realizara en 2005. El tema continúa generando intriga en Casilda donde circulan versiones de todo tipo. Algunos sostienen la verosimilitud de la denuncia impulsada hace más de veinte años por Heller, mientras que otros la descalifican. Lo más sorprendente de esta historia es que nunca antes de 2005 se inspeccionó la zona.

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