Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

domingo, 7 de agosto de 2011

Videla indagado por las causas de Rosario:

El general en pijamas y pantuflas

Así recibió a la fiscal Colalongo el dictador que está preso en el hospital militar. Fue indagado por su "autoría mediata" en tres causas relacionadas con la desaparición de militantes del PRT-ERP en la ciudad de Rosario en el año 1976.

 Por José Maggi

El dictador Jorge Rafael Videla fue indagado esta semana por tres expedientes federales que investigan delitos de lesa humanidad ocurridos en Rosario: la causa Klotzman/Barral, ocurrida en el mes de agosto de 1976 cuando las fuerzas represivas pretendieron acabar con el PRT-ERP secuestrando y desapareciendo a 29 militantes de esa fuerza. El segundo expediente es el que investiga la supresión y cambio de identidad de la hija de Ricardo Klotzman y Cecilia Barral (recuperada e identificada como Josefina Kertz), además de los casos de Gazano Berto y de Oscar Medina, el hermano desaparecido del líder sindical telefónico Héctor Medina. La indagatoria fue ordenada por el juez federal Marcelo Bailaque, y llevada adelante por la fiscal federal Mabel Colalongo, el último jueves en el Hospital Militar (Capital Federal) donde está detenido Videla, quien fue indagado por su "autoría mediata", entendiendo la existencia de un plan general de represión clandestina.

Al ex jefe militar se lo indagó por las desapariciones de Ricardo Klotzman, Cecilia Barral, Juan Tumbetta, Edgardo Silva, Isabel Carlucci y Víctor Fina, José Maciel, Herminia Inchaurraga, Dante Vidali, Elena Marques todas ocurridas en agosto del 76 entre otros militantes del ERP.

Por el caso de Oscar Medina la indagatoria había sido solicitada por las abogadas del equipo jurídico de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y Familiares, encabezado por Gabriela Durruty.

Para la época de los hechos Videla era Comandante General del Ejército Argentino y Presidente, la máxima autoridad militar y administrativa del país. En tal carácter dispuso un plan de acción criminal que integraba el resto de las Fuerzas Armadas. "Considerando la alta jerarquía que revestían, resulta indudable que su responsabilidad en la preparación e implementación del plan sistemático de represión ilegal los ubican como autores mediatos de la desaparición de Oscar Medina" había asegurada la querella de la causa Medina.

Sin embargo Videla -quien recibió a la comitiva judicial en el hospital vestido con pijama y unas curiosas pantuflas más adecuadas para una mujer- intentó defenderse argumentando que "era la Junta Militar la que tenía autoridad sobre el presidente", quien no ejercía la comandancia de la fuerza sino que era cada comandante el que lo hacia sobre su àrea respectiva. Por eso solo podía ser indagado como comandante y no como presidente de la nación.

También negó la competencia de la justicia civil para juzgarlo por los hechos cometidos y argumentó que estos hechos ya habían sido juzgados en la Causa 13, es decir el Juicio a las Juntas.

En rigor Videla se hizo cargo de todo lo actuado por el Ejército durante la llamada "guerra interna", y aclaró que sus subordinados se limitaron a cumplir sus órdenes, por lo tanto "carecían de toda responsabilidad"

El dictador también reconoció la autoría de todas las directivas que dictó e impartió en su condición de comandante en jefe del Ejército durante lo que el mismo denominó "guerra interna".

En el mismo sentido aseguró que "todas ellas respondían a la doctrina vigente en ese momento" y que, por otra parte habían sido calificadas como " inobjetables " por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

El ex general culminó diciendo que no iba a prestar declaración, sobre los hechos que se le imputaban.

Otro de los indagados esta misma semana por la fiscal Colalongo fue Héctor Marino González, el cuarto jefe en jerarquía del Destacamento de Inteligencia del 121, quien comenzó negando la existencia "de detenidos de ningún tipo". En igual sentido el ex jefe de inteligencia negó la existencia de reglamentos u órdenes internas en la lucha contra la subversión. A su vez aseguró que cumplió "con toda las obligaciones vigentes a ese momento". Repreguntado sobre cuáles eran las mismas, aclaró "puntualmente no recuerdo reglamentos que dijeran qué hacer con los detenidos clandestinamente". "Bueno, además no había detenidos de ningún tipo " se esforzó en aclarar rápidamente.

Marino González también trastablilló al hablar de los informes que redactaba sobre "la información que se manejaba, en la que no se nombraba a personas sino a situaciones generales cuya probable evolución ponía en peligro a las unidades militares".

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