Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

martes, 3 de mayo de 2011

Un médico forense y un ex canciller, declararon en el juicio a Díaz Bessone y Cía.

El forense y el ex canciller
El científico ilustró que la metodología empleada por las fuerzas de seguridad durante la dictadura era sistemática. Primero declaró Rafael Bielsa, quien admitió haber dado refugio en su casa a Chomocky, uno de los imputados.    
     
Miguel Nievas integra el Equipo Argentino de Antropología Forense, el grupo de referencia mundial que identifica los cuerpos de personas desaparecidas, les pone un nombre y apellido, y a la vez, los constituye en pruebas contundentes del modo operativo de la represión ilegal. Ayer declaró en la causa Díaz Bessone y se refirió a dos de las víctimas cuyo asesinato se investiga: Cristina Cialcetta y Roberto De Vicenzo. Sobre el área 211 del Ejército, con injerencia en Rosario, señaló que muchos de los secuestrados en la ciudad fueron asesinados en distintos puntos del sur de la provincia, y sus cuerpos fueron desaparramados en la zona. "Entre 1975 y 1983 estamos hablando de más de 400 casos, más del 40 por ciento asesinados y más del 50 por ciento desaparecidos. Entre agosto y septiembre de 1976 se produce la irrupción de las desapariciones y de identificaciones que hemos realizado", dijo el investigador. En tanto, también declaró Rafael Bielsa, quien remitió a su testimonio en la causa Guerrieri cuando le preguntaron sobre su propio secuestro. Bielsa manifestó haber refugiado en su casa, en noviembre de 1976, a uno de los imputados en la causa, Ricardo Chomicky, quien aseguró haber sido secuestrado el 1º diciembre de 1976, y que fue colaborador de la patota de Feced.
Nievas es licenciado en Criminalística y miembro EAF, que desde el año 1994 viene aplicando la ciencia forense a la investigación de delitos de lesa humanidad. El científico ilustró que la metodología empleada por las fuerzas de seguridad durante la dictadura era sistemática: "Disponían un objetivo, la persona era llevada a un LRD (lugar de reunión de detenidos) o muerta en el lugar del secuestro. Una vez llevadas al CCD (centro clandestino de detención) eran o bien 'blanqueadas' (a través del exilio, libertad vigilada o prisión) o asesinadas (generando enfrentamientos fraguados o simple ejecución en la vía pública o en caminos rurales) y luego inhumadas clandestinamente".
Con respecto a Calceta y De Vicenzo destacó las similitudes entre sus homicidios: ambos desaparecieron en septiembre de 1976, ambos tenían legajo de la Conadep, la causa de muerte fue violenta, fueron enterrados como NN junto a otros cuerpos. "Cristina aparece ejecutada a la vera de un camino. Fuimos convocados por la justicia provincial de Melincué, el 4 de julio de 2009 fuimos a exhumar dos NN. Ambos cuerpos a quienes se identificaron como Cristina Cialceta Marul e Yves Domergue poseían varias lesiones en el cráneo y en el cuerpo producto de proyectiles de armas de fuego", contó.
En otro tramo de su relato indicó que las huellas dactilares de ambos cuerpos fueron adulteradas en el expediente que se labró en el año 1976. Por otra parte, Roberto De Vicenzo fue hallado en el cementerio de Barrancas y también presentó signos de haber sido asesinado con armas de fuego. Nievas señaló que lo que constituyó el área 211 de Ejército han identificado un total de 17 personas desaparecidas entre 1975 y 1983.
Sobre el final, el defensor de Ramón Genaro Díaz Bessone, Gonzalo Miño, quiso chicanearlo, al preguntarle a Nievas cómo podía partir de la base de que hubo un plan sistemático de exterminio si aún la justicia no dictó sentencia en este sentido. El fiscal Gonzalo Stara replicó inmediatamente oponiéndose a la pregunta con base en que "plan está probado desde la causa 13 y hoy es un hecho de público y notorio". No obstante, Nievas respondió: "No sólo nos basamos en documentos sino también en los testimonios que relevamos, también accedemos a las causas judiciales, como dijo el fiscal desde la causa 13 se determinó que en el Servicio de Informaciones hubo un plan sistemático".
El primer testigo había sido Bielsa. Dejó con las ganas a los periodistas que lo esperaban en la puerta de Tribunales para hablar de su testimonio, y se fue por otra puerta, para no hacer declaraciones públicas. Bielsa había sido ofrecido por la querella y luego desistido en razón de considerar que los casos por los que había sido propuesto ya han sido suficientemente probados a lo largo del debate. A este desistimiento se opuso la defensa de Chomicky, por lo cual sólo fue interrogado por uno de los defensores. Bielsa manifestó haber alojado en su domicilio en noviembre de 1976 a Chomicki, al que conocía porque era militante de la UES, que llegó un día pidiéndole que lo refugiara esa noche.

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