Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

viernes, 20 de febrero de 2015

El juicio por el crimen de Silvia Suppo suma dudas sobre la investigación

Con más puntos oscuros que claridad

Un amigo de la familia Suppo, Víctor Isaía, relató que horas después del homicidio, se hizo una razzia en un barrio donde él trabajaba, en la que llevaron a varios jóvenes. Uno de ellos estuvo detenido más tiempo de lo que consta en el acta.

 Por Juan Carlos Tizziani - Desde Santa Fe

Los puntos oscuros en la investigación del asesinato de Silvia Suppo volvieron a quedar a la vista en el juicio a los dos acusados por el crimen, Rodrigo Sosa y Rodolfo Cóceres. Un amigo de la familia de la víctima, el psicólogo Víctor Isaía, relató ante el Tribunal Oral de Santa Fe que horas después del homicidio la Policía de Rafaela realizó una "razzia" - como la llamó- en búsqueda de sospechosos en el barrio Barranquitas, donde cayeron "entre siete y diez jóvenes de 18 a 20 años", entre ellos Emiliano "Bebo" Rodríguez, que luego quedó libre, pero que a su criterio "estuvo más tiempo preso" del que consta en el expediente. "Lo que recuerdo es que estuvo detenido más tiempo", dijo Isaías. Y reveló otra situación llamativa: un procedimiento policial en el que la hermana de Sosa, Mariana, entregó a la brigada que investigaba el caso Suppo un monedero negro y dos monedas extranjeras que Cóceres había dejado en su casa y la testigo que firmó el acta de secuestro es la "madre de Rodríguez". Isaías descubrió el hecho al comparar el domicilio de la testigo que avaló la entrega del monedero porque "es el mismo" que figura en el acta de allanamiento y detención de Rodríguez, en calle Entre Ríos al 600. "Hay cosas que no nos cierran", planteó Isaía. Rodríguez es uno de los dos imputados en la causa que investiga la hipótesis del crimen político que se desglosó del "asesinato en ocasión de robo" y a quien la Cámara Federal de Rosario le dictó la "falta de mérito".

Isaía es amigo de los Suppo desde hace 15 años. Cuando mataron a Silvia, el 29 de marzo de 2010, trabajaba en un espacio de la Municipalidad de Rafaela, en el barrio Barranquitas. El crimen provocó "una conmoción en Rafaela", relató ante los jueces. "Entré en un shock. No me esperaba algo así. Y empezamos a atar cabos sueltos, porque era raro que mataran a Silvia de nueve puñaladas, un hecho de tanta violencia", "un asesinato tan sangriento", dijo.

Pocos días después, el 2 de abril, se realizó una marcha en demanda de justicia en la que "participaron miles de personas". "La consigna era: ¿robo o asesinato político?", recordó. Sin embargo, la "investigación estuvo cerrada desde el primer momento" en la hipótesis del "homicidio en ocasión de robo". "La cerraron antes de que se investigara la otra pista", comentó.

Ante ese hecho, Isaía acompañó a los hijos de Suppo, Marina y Andrés Destéfani, en la lectura y el análisis de la causa judicial. Y así descubrieron "inconsistencias en la investigación, que nos hace pensar en otros móviles. Hay cosas que no nos cierran", afirmó. "Buscamos la verdad y justicia, que este caso se esclarezca".

En esa línea, Isaía dijo que en las horas siguiente del crimen, la Policía realizó una "razzia" en el barrio Barranquitas, donde uno de los detenidos fue "Bebo" Rodríguez. "Lo que recuerdo es que estuvo más tiempo preso. Lo que figura en el expediente, no coincide con la fecha en que lo liberaron".

Y fue allí cuando mencionó otro hecho. Un procedimiento policial en el que Mariana Sosa - hermana de Rodrigo- entregó a la policía un "monedero tipo sobre" color negro, vacío, y dos monedas extranjeras: una de dos euros y otra de 50 centavos ecuatorianos que Cóceres había dejado en su casa y "no pertenecen a ninguna persona de su familia". El acta de secuestro tiene la firma de una testigo, María Elsa Zapata, que es "la madre de Rodríguez", dijo Isaía, que descubrió la coincidencia porque el domicilio de Zapata "es el mismo" que se allanó y detuvo a Rodríguez. Las dos actuaciones se realizaron el mismo 29 de marzo, aunque el allanamiento fue después de las 20.

El abogado querellante Guillemo Munné le preguntó por qué consideraba que la detención de Rodríguez no coincidía con lo que consta en la causa. "Cuando fui a trabajar al barrio Barranquitas, me cuentan que habían levantado a un motón de pibes que liberaron al día siguiente. Pero a 'Bebo' lo tienen detenido más tiempos. Las actas dicen que lo liberaron el mismo día, pero no se condice con lo que yo vi y conozco porque trabajaba en el barrio", respondió Isaía.

La presidenta del Tribunal María Ivón Vella le preguntó cómo conoció a 'Bebo' Rodríguez.

- Yo trabajaba en un salón de la Municipalidad, en Barranquitas. La casa del Bebo está a 30 metros. Conocí a muchas familias como los Rodríguez - contestó Isaía. Y volvió a plantear que la fecha en que liberaron a Rodríguez no coincide con su recuerdo. "El acta dice que lo liberaron el 30 de marzo y para mi fue después. Estuvo detenido más tiempo. Hay una persona que lo ve en el lugar (a la vuelta del negocio de Suppo), una testigo que lo identifica".

El defensor oficial Martín Gesino le preguntó por lo detenidos en la "razzia" en Barranquitas. "¿Recuerda los nombres y la cantidad?

- Entre siete y diez pibes: el 'Bebo', 'Toti', 'Caio' y unos cuantos más. Entre siete y diez pibes de 18 a 20 años - dijo Isaía

- ¿Vio reflejada esas detenciones en el expediente?

- No recuerdo.

- ¿Sabe por qué la Policía hizo la razzia?

- Es una zona de tres manzanas donde yo trabajaba y se llevaron los pibes.

- ¿En ese barrio vivían los imputados Sosa y Cóceres?

--No. Es la otra punta de la ciudad. Barranquitas está en el norte y el barrio 2 de Abril (donde vivían Sosa y Cóceres) en el extremo sur - concluyó Isaía.

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