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martes, 23 de febrero de 2016

Testigo del asesinato de dos militantes desarmados.

Tiros en plena plaza
El periodista Daniel Dussex contó ante el Tribunal Oral de Santa Fe cómo un hombre atacó a dos militantes desarmados en  1976. Y los reconoció en fotos como Livieres Bank y Ameri.

  Por Juan Carlos Tizziani   Desde Santa Fe.

El Tribunal Oral de Santa Fe escuchó esta semana al testigo de cargo de dos crímenes: un secuestro y un asesinato en la plaza de las Banderas, en una cita nacional de Montoneros, donde cayeron siete militantes en tres días, en febrero de 1976: dos fueron acribillados -entre ellos el jefe de la columna Rosario, Carlos Lorenzo Livieres Bank- y cinco están desaparecidos. El periodista Daniel Dussex relató que en una caminata por la plaza vio la persecución a un joven desarmado al que le dispararon por la espalda y luego agonizó sobre un charco de sangre a dos cuadras y la captura de su compañero, también desarmado, al que tenían de rodillas y con las manos en la nuca. Le exhibieron dos fotos y Dussex reconoció que una "podía ser" la del herido y la otra era "compatible" con su recuerdo del desaparecido. La primera era de Livieres y la segunda de Raúl Ameri, con lo cual el testimonio fortaleció la hipótesis del Ministerio Público que considera que el secuestrado era Ameri. En el operativo intervinieron dos policías del Comando Radioeléctrico y uno de ellos -que declaró en el juicio el año pasado, Alejandro Raúl Aranda- dijo que el procedimiento estaba a cargo de "militares" que operaban de civil y le ordenaron que llevara al "detenido" hasta la comisaría 1ª, y él cumplió la orden: lo dejó en la sala de guardia.

En la cita nacional de Montoneros, grupos de tareas del Ejército secuestraron a siete montoneros que llegaron a Santa Fe desde Rosario, Córdoba, Entre Ríos y Chaco, entre el 16 y el 18 de febrero de 1976. Dos fueron asesinados: Livieres Bank y Elena Yolanda De Leonardi y cinco siguen desaparecidos: Antonio Silva, Daniel Angerosa, Enrique Guastavino, Orlando Finsterwald y Ameri. Silva tenía 17 años y Finsterwald, 19.

Según el testimonio de otra sobreviviente, Ana María Testa, la cita nacional era un "control sobre la seguridad de los militantes". Ella misma había llegado a Santa Fe a través de esa cita en la plaza de las Banderas, en diciembre de 1975 y el 14 de febrero de 1976 lo había hecho su compañero Juan Carlos Silva.

Pero algo pasó, porque dos días después, el 16 de febrero, cayó Antonio Silva, referente de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), hermano de Juan Carlos y cuñado de Testa que venía de Resistencia. El 17, desaparecieron Angerosa, Guastavino (que era hermano del ex vicegobernador de Entre Ríos, Pedro Guastavino) y Finsterwald. Y el 18, cayeron Livieres Banks, Ameri y De Leonardi, cuyo cuerpo apareció acribillado el 21 de febrero en Luis Palacios, departamento San Lorenzo.

El asesinato de Livieres Banks en un "operativo antisubversivo" en Santa Fe era conocido desde el primer momento por el aparato del terrorismo de estado y no sólo en la Argentina sino también en el Paraguay desde el 23 de marzo de 1976, como lo prueba uno de los documentos encontrados en el Archivo del Terror, que data del 14 abril de 1977, disponible en la web (http://doc.wrlc.org/bitstream/handle/2041/55438/143F0439display.pdf?sequence=1). Livieres tenía la doble nacionalidad y el archivo incluye otros documentos sobre la persecución a su familia.

En el juicio en Santa Fe, sólo se juzgan los homicidios de Silva, Angerosa, Guastavino, Livieres y Ameri porque a De Leonardi la mataron en la zona sur y en diciembre de 2010, la Cámara Federal de Rosario excluyó a Finsterwald por supuesta falta de pruebas, a pesar de que su ex compañera María Julia Scocco aseguró que su rastro se pierde en esa cita.

El 18 de febrero de 1976, Dussex atravesaba en diagonal el sendero de la plaza de las Banderas cuando escuchó "estruendos" y vio a "un hombre con un arma en la mano que perseguía a otro" y le disparaba por la espalda. Ubicó la escena en Marcial Candioti e Iturraspe, en uno de los extremos de la plaza y la corrida por la vereda de Marcial Candioti, de norte a sur.

Según las crónicas de la época, el hecho ocurrió alrededor de las 10.30. "Había mucha gente, nos tomó por sorpresa a todos los que estábamos a esa hora por la zona", dijo Daniel. Y describió al perseguidor "vestido de civil", aunque por sus características dedujo que era "un militar" o "un policía de alto rango". Después, lo describió como un "petiso retacón, rubio, de pelo corto".

Recordó que en la corrida "dieron vuelta a la manzana" por calle Alvear (la paralela a Marcial Candioti), caminó entonces los cien metros por Juan del Campillo y desde la esquina de Alvear vio que el represor había logrado capturar a "dos jóvenes. Uno estaba herido y se retorcía en la vereda en un charco de sangre. Y el otro de rodillas, con las manos en la nuca. Era una situación dramática", dijo. Esa segunda escena, Dussex la ubicó sobre calle Alvear al 4100, en la vereda este, frente a una casa de alto con un balcón largo, que aún está, a pocos metros de la esquina de Iturraspe. El represor tenía "el control del hecho" y utilizaba un esquipo portátil de radio. Otros testigos dijeron que había más represores.

El fiscal Martín Suárez Faisal le preguntó por el arma del perseguidor. "Era importante, de puño, de grueso calibre", respondió Dussex.

--¿Cómo eran las víctimas?

--Jóvenes. Uno estaba mal herido, tenía el aspecto de un universitario. --¿Está seguro que el herido era el joven al que perseguían?

--Es probable. Porque además cesaron los disparos --contestó. "Había muchos vecinos en la esquina (y otros que observaban desde sus casas). El barrio estaba conmocionado", reflexionó el colega. El herido "perdía mucha sangre, pasaron varios minutos y no llegaba ninguna ambulancia", lo que aumentó la angustia colectiva. "Quedé muy impresionado, shockeado" por la situación, comentó.

A la tarde, El Litoral informó que Livieres Bank -a quien identificó por su nombre falso, Jorge Sorasi- había muerto al mediodía en el hospital José María Cullen y que su compañero estaba "detenido".

--¿Vio si los detenidos estaban armados? --volvió a preguntar el fiscal. --No, el único que tenía un arma era el perseguidor. El tenía el control del hecho. Era un militar o un policía de alto rango. No era un procedimiento legal --contestó Daniel, que por esa época cursaba la secundaria y militaba en la UES. Su hermano Fernando es uno de los desaparecidos en la Quinta de Funes, en 1978.

Dussex recordó que a poco de iniciarse la investigación judicial, relató el hecho en una nota periodística. La entrevista se publicó en el diario El Litoral el 18 de noviembre de 1998 ("Aporte de un testigo al caso Finsterwald"), una semana después de que la abogada Matilde Bruera denunciara que Orlando era uno de los desaparecidos en la cita nacional de Montoneros. Y está firmada por el periodista José Luis Pagés, quien describe a su interlocutor como "un testigo presencial de aquel procedimiento en las inmediaciones de la plaza de las Bandera el 18 de febrero de 1976". "En esa publicación no aparece mi nombre, pero el entrevistado soy yo", reveló Dussex. Suárez Faisal y el abogado querellante Guillermo Munne solicitaron al Tribunal que se le pida al diario una copia de la nota para agregarla a la causa.

El fiscal pidió que se le exhibieran a Dussex dos fotografías y cuando le mostraron la primera, le preguntó: "¿Es el herido que usted vio en calle Alvear?

--Podría ser --contestó Dussex. Y en la segunda foto, dijo que ese rostro era "compatible" con su recuerdo del muchacho con las manos en al nuca. La primera imagen era de Livieres Banks y la segunda de Ameri.

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