Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

Mostrando entradas con la etiqueta manuel gonçalves. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manuel gonçalves. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de noviembre de 2012

Etapas decisivas en el juicio por delitos de lesa humanidad en San Nicolás

Una justicia que demoró más de 36 años

Hoy es el aniversario de la masacre de la calle Juan B. Justo, donde el Ejército y la policía Federal y bonaerense mataron a tres adultos y dos niños. El único sobreviviente es querellante de una causa que el 27 comienza su etapa de alegatos.

 Por Sonia Tessa

Hoy se cumplen 36 años de la masacre de la calle Juan B. Justo, en la que el Ejército, junto a la Policía Federal y de la provincia de Buenos Aires mató a Omar Amestoy, Ana María Fettolini, sus hijos de tres y cinco años, Fernando y María Eugenia, así como a Ana María Granada. Sólo se salvó Manuel Gonçalves Granada, que tenía cinco meses y fue arropado por su madre entre colchones, adentro de un placard. Hoy, Manuel es querellante en la causa que el próximo 27 ingresa en la última etapa del juicio oral y público. Desde ese día, las partes harán sus alegatos después de haberse escuchado toda la prueba. No es un aniversario más para el único sobreviviente, los familiares de los Amestoy y sus compañeros: en pocos días se conocerá la sentencia del juicio oral y público que se realiza en los Tribunales Federales de Rosario. Y hoy comienza en San Nicolás la semana de la Memoria, con actos que terminarán el 25 de noviembre.

La semana pasada, uno de los tres imputados, el ex militar Antonio Bossié, hizo su declaración indagatoria, y reflotó la teoría del "suicidio o pacto suicida" de la pareja asesinada (Omar y Ana María, a quien le decían Pochi) en una de las habitaciones de la casa, ubicada muy cerca del centro de San Nicolás. Claro que una pericia recibida en los últimos días por el Tribunal confirmó la firma del comisario general retirado Raúl Acosta, para certificar la veracidad de un documento en el que el Jefe de la Policía Federal de San Nicolás de entonces --Jorge Muñoz, otro de los acusados-- admite haber "abatido" a la pareja, a la que --fiel al lenguaje que las fuerzas de seguridad utilizaban en la época-- califica como "delincuentes subversivos".

El resultado de la pericia caligráfica que habían solicitado los fiscales Adriana Saccone y Juan Murray fue concluyente: los peritos oficiales, de la querella y también el de la defensa de Muñoz, coinciden en atribuir la firma de Acosta para certificar el parte preventivo en el que Muñoz se responsabiliza como autor material de la muerte de los dos militantes. Acosta había desconocido si esa era o no su firma en la audiencia del miércoles 3 de octubre pasado.

De este modo, se cerró la producción de la prueba y se dio paso a la indagatoria de Bossié, que primero desconoció al Tribunal que lo juzga, pero a la vez aceptó preguntas. El ex militar deslindó responsabilidades en la orden de tirar gases lacrimógenos en el baño de la casa, que causaron la muerte de los niños Fernando y María Eugenia Amestoy. También afirmó que el objetivo del operativo que irrumpió en la madrugada del 19 de noviembre de 1976 en la calle Juan B. Justo haya sido matar a los tres militantes. "Matar nunca", enfatizó. "La directiva era clara, no había que matarlos, sino ponerlos a disposición de la justicia", agregó. Sin embargo, admitió que Granada salió ensangrentada de otra habitación, y fue ultimada. El represor también se refirió a un procedimiento de la noche anterior --el del barrio Las Mellizas﷓﷓, que la policía intentó disfrazar como un enfrentamiento con montoneros pero en realidad fue un encontronazo entre efectivos de Buenos Aires y de la provincia de Santa Fe. Según Bossié, fue por documentos encontrados en esa primera casa que llegaron hasta la calle Juan B. Justo.

En la audiencia del 10 de septiembre pasado, la investigadora de la Comisión Provincial por la Memoria de Buenos Aires, Claudia Bellingieri, explicó que el Area 132 de Inteligencia siempre hacía un trabajo previo antes de asaltar una casa, y refirió además: "Estamos realizando una investigación en la provincia de Buenos Aires. Se han podido analizar 38 casas atacadas. El patrón es el horario, los ataques eran a muy tempranas horas de la madrugada o por las noches. No se procedía con ningún tipo de protocolo", señaló Bellingieri, quien identificó un denominador común en esos operativos: "una fuerza desproporcionada sobre viviendas ubicadas en zonas urbanas".

El martes 27 de noviembre comenzarán los alegatos de las partes, y una vez que terminen, los tres acusados tendrán derecho a decir sus últimas palabras. Una vez que ello ocurra, el Tribunal Oral integrado por Omar Digerónimo, Beatriz Caballero de Baravani y Jorge Venegas Echagüe dará a conocer el veredicto.

El aniversario de la masacre señala también el comienzo de la semana de la memoria. Esta tarde, a las 19, en el Centro Vasco de San Nicolás, comenzarán los actos de la Semana de la Memoria. Se inaugurarán una muestra plástica de ex alumnos detenidos desaparecidos de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y también una exposición de fotografías de alumnos 4º año de la Escuela de Arte 501 de San Nicolás. "Es el octavo 19N que los convocamos en este Día de la Memoria para los Nicoleños", expresan desde la Asociación Civil por la Memoria. "La luz de los 30 mil son las memorias de sus luchas y sus sueños que señalan el porvenir", dice el texto. El miércoles habrá, también a las 19, en el Centro Vasco, una función de Teatro por la Memoria; el jueves participarán en un acto en Cancillería nacional, en Capital Federal, en homenaje a quien fuera obispo de San Nicolás, Carlos Ponce de León, asesinado en un accidente fraguado el 11 de julio de 1977. En el mismo acto se recordará a los sacerdotes palotinos masacrados en la iglesia San Patricio en julio de 1976 y al obispo Angelelli.

Las actividades volverán a San Nicolás el viernes, con la proyección del documental "Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno", también a las 19, en el Centro Vasco, en la que estará el sobreviviente de la ESMA Víctor Basterra. El sábado, en el CIC, habrá una jornada con escuelas que participaron de las jornadas de Jóvenes y Memoria, en Chapadmalal y un recital. El domingo, a las 19, de nuevo en el Centro Vasco, se realizará un homenaje a Celia López Alonso.

En verdad, los actos comenzaron ayer, en Nogoyá, con el festival en homenaje a las víctimas de la masacre, que se realizó en la plaza Libertad de esa localidad. Amestoy y Fettolini eran de Nogoyá, un pueblo que desafió a la dictadura militar en noviembre de 1976, cuando llegaron los restos de la familia, y salió a la calle a despedirlos.

jueves, 5 de julio de 2012

El desprecio por la vida de los hijos de los militantes populares

Una constante en la causa

Al asesinato de Fernando y María Eugenia Amestoy, de tres y cinco años, ayer se recordaron los casos de la privación ilegítima de la libertad de Carlos Alvira, de nueve meses y de Víctor y Martín Almada, de un año y siete meses, secuestrados junto a su madre.

 Por Sonia Tessa

El desprecio por la vida de los hijos de los militantes populares es una de las constantes en las causas que forman parte del juicio por delitos de lesa humanidad en San Nicolás. Al asesinato de Fernando y María Eugenia Amestoy, de tres y cinco años, por emanación de gases lacrimógenos, ayer se sumaron otras muestras durante la lectura de los requerimientos de elevación a juicio de la otra causa, caratulada Alvira, donde se juzga la desaparición de seis militantes montoneros entre abril y mayo de 1977. En esa causa se detalla la privación ilegítima de la libertad de Carlos Fernando Alvira, de nueve meses, hijo de los desaparecidos María Cristina Alvira y Horacio Martínez, y también de Víctor y Martín Almada, de un año y ocho meses y siete meses. Estos dos bebés fueron secuestrados junto a su madre, María Regina Spotti, el 21 de abril de 1977, de su casa del kilómetro 4 de la ruta 188, en San Nicolás. Cuando irrumpió la patota, el esposo de la víctima, Víctor Almada, volvía a su hogar, y alcanzó a esconderse, aunque pudo observar cómo un grupo de entre 8 y 9 hombres vestidos de civil se llevaban a su familia. Tanto Fernando Alvira como Víctor y Martín Almada fueron restituidos después de algunos días a los abuelos, con intervención directa del principal imputado de la causa, Manuel Saint Amant, que era jefe del área 132 del Primer Cuerpo de Ejército. En el caso de Fernando Alvira, también participó el que era capellán del Batallón de Ingenieros, el sacerdote Miguel Regueiro, quien ofició de "mediador" para obligar a los abuelos maternos a firmar un documento que calificaba a sus hijas como delincuentes que habían abandonado al nene, bajo amenazas de impedirles que se lo llevaran. Regueiro estaba imputado en la causa, pero murió el año pasado. Lo mismo ocurrió con Diego Ricardes, otro imputado en la causa Alvira. De este modo, sólo Saint Amant responderá ante la justicia por estos crímenes.

Puntual, comenzó ayer la segunda jornada del juicio oral y público por delitos de lesa humanidad cometidos en San Nicolás. Con la presencia de Manuel Gonþalves, se completó durante la mañana la lectura de los requerimientos de elevación a juicio por la causa de la masacre de la calle Juan B. Justo 676, donde el 19 de noviembre de 1976 mataron a María del Carmen Fettolini, Omar Amestoy, los niños Fernando (3 años) y María Eugenia (5), así como a Ana del Carmen Granada, y en la que Manuel -que tenía cinco meses- fue el único sobreviviente porque su madre lo envolvió en colchones y lo escondió dentro de un placard. Frente a los imputados Saint Amant, Antonio Bossié y Jorge Muñoz, se leyó el requerimiento de la Fiscalía.

Luego comenzaron a leerse las requisitorias por la causa Alvira, que investiga la desaparición entre fines de abril y principios de mayo de 1977 de los militantes de la Juventud Peronista Raquel y María Cristina Alvira, Horacio Martínez, María Rosa Baronio, Eduardo Reale y María Regina Spotti, así como la privación ilegítima de la libertad de Fernando Alvira, y de los hijos de Spotti, Víctor y Martín Almada.

"Todos los casos investigados en estas actuaciones ocurrieron en San Nicolás, momentos en los que el imputado Saint Amant se desempeñaba como Jefe del Area 132 del Ejército", dice el requerimiento de la querella que representa a Víctor Almada, el marido de María Regina Spotti.

En cuanto a la desaparición de Spotti, también se juzgará la sustracción de los enseres, objetos de valor y materiales de trabajo que había en la casa, y fueron sustraídos por el grupo represivo. Regina Spotti fue escuchada por última vez con vida por José María Budassi mientras estaban detenidos ilegalmente en la Brigada de Investigaciones de San Nicolás.

Otra de las víctimas de la causa Alvira es María Rosa Baronio, secuestrada el 4 de mayo de 1977, cuando caminaba por calle Bolívar de esa ciudad. Luego, allanaron su casa. Allí secuestraon a Eduardo Luis Reale, pareja de la joven. Los represores se llevaron todos los muebles, aunque después los devolvieron. La pareja estuvo secuestrada en un centro clandestino de detención que estaría ubicado cerca del Barrio Somisa.

Las otras tres víctimas, María Cristina Alvira, Raquel Alvira y Horacio Arístides Martínez fueron secuestrados el 5 de mayo, alrededor de las 11.30, de su casa ubicada en Alvear 1519, del barrio Santa Rosa. Allí entró un grupo de entre 10 y 15 personas, entre los que había personal de la Policía de Santa Fe y personal militar del Batallón de Ingenieros de Combate 101. En el operativo participaron al menos un patrullero de la policía y un camión del ejército, mas dos vehículos particulares. El hijo de María Cristina y Horacio, Fernando, de 9 meses, quedó al cuidado de un vecino, por orden de Saint Amant, presente en el operativo. Días después, le indicaron a ese vecino que debía entregar al niño en el Batallón 101, indicación que cumplió el 9 de mayo. El bebé permaneció en un orfelinato religioso y luego fue entregado a sus abuelos, previa firma del documento incriminador. "Mi mamá lloraba porque los amenazaban con no devolver el bebé, y mi papá tuvo que firmar", rememoró el primer día del juicio Adriana, la hermana de Raquel y María Cristina.

domingo, 8 de abril de 2012

3 de julio : El juicio tan esperado

LA CAUSA DE SAN NICOLAS

Para Manuel Gonçalves, una larga historia de búsqueda de justicia cerrará otro capítulo el próximo 3 de julio, a las 10, cuando el Tribunal Oral Federal número 2 de Rosario inicie el juicio por la masacre de la calle Juan B. Justo, el operativo que fuerzas conjuntas del Ejército, las policías Federal y bonaerense realizaron, con más de 40 efectivos, en la madrugada del 19 de noviembre de 1976, en pleno centro de San Nicolás. Manuel tenía 5 meses. Es el único sobreviviente del ataque, ya que su madre Ana María del Carmen Granada atinó a dejarlo dentro de un placard y rodearlo con un colchón para evitar que lo ahogaran los 30 cartuchos de gases lacrimógenos tirados por los represores. Los otros dos niños que estaban en la casa: Fernando y María Eugenia Amestoy, de 3 y 5 años, murieron, ya que en el baño no estuvieron a salvo de las emanaciones. Los adultos, Ana María, Omar Darío Amestoy y María del Carmen Fettolini fueron acribillados. El proceso que se iniciará, tras largas dilaciones, tiene tres imputados: el coronel Manuel Fernando Saint Amant, principal responsable de la represión en la zona, el policía Antonio Federico Bossie y el comisario general (RE) Jorge Muñoz.

La pericia realizada por el TOF 2 indica Saint Amant es imputable: está en condiciones de ser sometido a juicio, de modo que el 3 de julio deberá sentarse en la sala de audiencias para escuchar las acusaciones en su contra. La pericia fue realizada por profesionales de las facultades de Medicina y Psicología de la Universidad de Buenos Aires y de la Asociación Médica.

Manuel vivió 19 años con una identidad fraguada, ya que tras la masacre, el juez de menores de San Nicolás, Juan Carlos Marchetti, lo entregó en adopción sin buscar a su familia. Desde que recuperó su verdadero nombre comenzó una investigación para reconstruir la historia. Manuel fue querellante en la causa contra Luis Abelardo Patti por la asesinato de su padre, Gastón Gonçalves, que terminó con una condena a prisión perpetua. Además, Manuel denunció a Marchetti por sustracción de identidad.

Ana María tenía 26 años, y su compañero (Gastón) había desaparecido cuando ella estaba embarazada. En la clandestinidad, afrontó el embarazo. Manuel no recordaba la masacre, pero había un registro inconsciente de lo ocurrido cuando sólo era un bebé de cinco meses. "Tenía muchos problemas de anginas y cuando tenía fiebre, gritaba: 'Por favor, sacá a los soldados de acá'. Veía en la habitación gente que revolvía todo. Después, fue inevitable relacionar esos sentimientos con lo ocurrido", relata Gonçalves, ansioso por el comienzo del postergado juicio, que debía iniciarse en agosto del año pasado.

Manuel estuvo cuatro meses con custodia policial en el hospital de San Felipe, en San Nicolás. El juez no intentó buscar a su familia. Las enfermeras recuerdan que, si el policía entraba con gorra, el niño lloraba desconsoladamente. "Claramente, fueron a matar a todos", afirma Manuel, que es patrocinado por Ana Pipi Oberlin.

Cuando supo, a los 19 años, que era hijo de Ana María y Gastón, Manuel necesitó armar un rompecabezas. "Reconstruí mi historia para encontrarme a mí mismo, por eso fui a hablar con vecinos y también pudo entrar a la casa de Juan B. Justo al 600. "Estaba todo muy a flor de piel, que había habido un solo sobreviviente, los vecinos relataban lo ocurrido. La casa tenía muchísimos impactos de bala, si bien hoy no parece que haya sido atacada", rememoró el joven.

Además de la masacre, el TOF 2 acumuló otras dos causas por hechos ocurridos en San Nicolás. Son las causas "Alvira", en que Saint Amant está procesado por la desaparición forzada de María Cristina y Raquel Rosa Alvira y de Horacio Arístides Martínez, y la causa "Mastroberardino", en que el ex jefe del Area Militar 132 está procesado por la privación ilegal de la libertad y torturas a José Emilio Mastroberardino.