Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

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viernes, 5 de julio de 2019

Genocida Perizzotti murió en su casa !!!

Murió el represor santafesino Juan Calixto Perizzotti
Tenía 82 años y purgaba condena a perpetua por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, gozaba de prisión domiciliaria por su avanzada edad.

El nombre de Juan Calixto Perizzotti se reiteró en los últimos años en casi todos los expedientes de causas federales por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en Santa Fe. El represor, de 82 años, falleció este jueves mientras cumplía prisión domiciliaria.

Perizzotti fue comisario, ex jefe de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) durante los años de plomo. En 2016 fue condenado a prisión perpetua en la llamada “Causa acumulada” o “Megacausa” ventilada en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe. Fue el primer juicio en la ciudad capital donde se juzgó la apropiación y supresión de identidad de una menor de edad (María Carolina Guallane / Paula Cortassa), y en el cual Abuelas de Plaza de Mayo actuó como querellante.

En aquel momento, Perizzotti lo encontró culpable de los delitos de “homicidio agravado por alevosía, por el concurso premeditado de dos o más personas y para procurar la impunidad en perjuicio de diez personas; homicidio en perjuicio de otras cinco personas más; privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia contra cinco personas; tormentos agravados por tratarse de perseguidos políticos; tormentos simple; sustracción, retención y ocultamiento de un menor de 10 años y alteración del estado civil de un menor de 10 años, en perjuicio de María Carolina Guallane/Paula Cortassa”.

También contaba con una condena en la causa por delitos de lesa humanidad contra Silvia Suppo y otros cinco militantes rafaelinos. Suppo había sido secuestrada, torturada, violada y forzada a abortar por parte de sus propios abusadores mientras estaba detenida en la GIR

Al por entonces jefe de la GIR se lo acusó de ser “coautor de privación ilegítima de la libertad agravada, por haberse cometido utilizando ilegalmente sus caracteres de funcionario público y por haberse cometido con violencia y amenazas”. También “aplicación de tormentos”.

Perizzotti falleció este jueves en su domicilio, donde cumplía la pena impuesta por el TOF.

jueves, 2 de marzo de 2017

Zitelli : Un sacerdote a juicio por crímenes de lesa humanidad

Trece expolicías de Santa Fe y el sacerdote católico Eugenio Zitelli, quien fue capellán de la fuerza de seguridad durante la última dictadura argentina, comenzarán a ser juzgados por crímenes de lesa humanidad el 16 de marzo de 2017 en Rosario, en una causa por 155 casos de violaciones a los derechos humanos.

Según informa la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), se trata de la causa denominada “Feced III”, que constituye el tercer tramo de una amplia investigación sobre los crímenes de la dictadura en el centro clandestino de detenciones que funcionó en el Servicio de Informaciones (SI) de la Jefatura de Policía de Rosario.

En el proceso, que llevará adelante el Tribunal Oral Federal 2 de esta ciudad santafesina, se investigarán los delitos de homicidio, privación ilegal libertad, torturas, abuso sexual y asociación ilícita, cometidos en perjuicio de 155 víctimas.

El tribunal está integrado por los jueces Lilia Graciela Carnero (Entre Ríos), Francisco Miño (Santa Fe) y Carlos Villafuerte Ruzo (San Nicolás). Los tres jueces que integran originalmente el TOF2 de Rosario se excusaron de participar de este juicio oral puesto que lo hicieron en los tramos anteriores, Feced I y II.

Los imputados que llegarán a juicio son los expolicías santafesinos Carlos Ulpiano Altamirano, Eduardo Dugour, Julio Fermoselle, Héctor Gianola, Daniel González, Ramón Ibarra y José Rubén Lo Fiego. También están acusados Mario Alfredo Marcote, Lucio César Nast, Ovidio Olazagoitía, José Carlos Scortechini, Ernesto Vallejo, Ramón Vergara y Eugenio Zitelli.

Sólo tres de los imputados no fueron juzgados y condenados en los anteriores debates orales de la causa “Feced”: los policías “Beto” Gianola y “Lagarto” González; y el sacerdote Eugenio Zitelli.

Gianola y González estaban prófugos cuando se celebraron los juicios anteriores, mientras que Zitelli interpuso numerosos recursos que demoraron la llegada de su causa a juicio oral.

“Es el tramo más grande de la causa Feced en cuanto a la cantidad de víctimas y de acusados”, dijo el fiscal de causas de lesa humanidad de Rosario, Adolfo Villate.

Explicó que de los 155 casos que se ventilarán en el debate oral “80 son casos nuevos, es decir que no han sido juzgados anteriormente”.

Según Villate, “es un juicio que se calcula que va a durar un año y medio o dos” y que cuenta con unos 300 testigos ofrecidos por las partes.

El fiscal destacó que este tramo de “Feced” tendrá como dato saliente que por primera vez “se va a juzgar la responsabilidad del excapellán del Servicio de Informaciones de la Policía de Rosario”.

Los acusados participaron, según la acusación, del circuito represivo que tuvo como eje el SI, el mayor centro clandestino de detenciones del sur de la provincia de Santa Fe que funcionó en la ochava de San Lorenzo y Dorrego, en pleno centro de Rosario.

En ese edificio, que hoy ocupa la sede local de la Gobernación santafesina, funcionó la Jefatura de Policía de Rosario.

Se calcula que por allí pasaron unos 2000 detenidos-desaparecidos durante los primeros años de la última dictadura, y fue “levantado” en 1978, a raíz del asesinato de un militante argentino y dos ciudadanos peruanos.

martes, 29 de diciembre de 2015

Justicia con gusto a poco : condenitas a represores en Paraná

El juez Leandro Ríos dictó penas mucho menores a las solicitadas por fiscales y querellantes. Un ex policía recibió perpetua y seis represores fueron condenados a entre tres y 18 años. Cuatro de ellos quedarán en libertad por el tiempo que ya llevan en prisión.

 Por Juan Cruz Varela  Desde Paraná

Las voces de disconformidad se alzaron fuerte bajo el cielo gris. El juez Leandro Ríos leyó finalmente, después de doce años de esperas, chicanas y desgarradores testimonios, la sentencia del juicio a los represores de la denominada megacausa Area Paraná. Los siete acusados fueron condenados por delitos de privación ilegítima de la libertad e imposición de severidades, vejaciones y apremios ilegales y aplicación de tormentos contra 52 víctimas, de la cuales cinco están desaparecidas.

El ex policía federal Cosme Ignacio Marino Demonte, fue condenado a prisión perpetua por el secuestro y homicidio de Victorio Erbetta y Pedro Miguel Sobko, que permanecen desaparecidos. El resto de las condenas quedaron más lejos de las expectativas: el ex militar y abogado Jorge Humberto Appiani fue condenado a 18 años de prisión por secuestros y torturas de 27 víctimas, entre ellas, Claudio Marcelo Fink, también desaparecido; José Anselmo Appelhans, también militar, ex director de la cárcel de varones, recibió una pena de 14 años de prisión por secuestros y torturas de 58 víctimas; el médico Hugo Mario Moyano, único civil imputado en la causa, fue condenado a ocho años de prisión por participar de sesiones de torturas a detenidos políticos; el militar Alberto Rivas fue condenado a seis años de prisión, pero fue absuelto de la mitad de los delitos que se le imputaban y quedará en libertad apenas se le notifique de la sentencia, por el tiempo que ya pasó detenido; Rosa Susana Bidinost, ex directora de la cárcel de mujeres, fue condenada a seis años de prisión por permitir el traslado de presas políticas para que sean torturadas en centros clandestinos de detención; y Oscar Ramón Obaid, otro militar, recibió tres años de prisión condicional. Cuatro de los condenados quedarán en libertad.

La sentencia también se vivió en la calle, a trescientos metros de la plaza principal de Paraná, frente al edificio de los tribunales federales. Ahí estuvieron acompañando la jornada organizaciones políticas, sindicales, músicos y artistas de la ciudad, que colmaron tanto el interior de la sala de la Cámara Federal de Apelaciones como su exterior, acompañando a los sobrevivientes y familiares de las víctimas que cuarenta años después de padecer los más atroces tormentos a los que un ser humano pueda someter a un semejante recibieron una tardía reparación y algo parecido al alivio en forma de Justicia.

El fallo del juez Ríos dejó sensaciones encontradas, aunque predominó la decepción. “Es un panorama desolador, pero no vamos a aflojar, vamos a seguir en la lucha”, exclamó María Luz Piérola, sobreviviente de la dictadura, apenas conocido el veredicto. “Estamos con bronca porque las penas son débiles y flojas; acá corrieron ríos de sangre y el juez no estuvo a la altura de las circunstancias; pero seguiremos luchando y vamos a apelar; hay que seguir andando”, acotó.

Por su parte, Alicia Dasso, ex detenida política, destacó “que todos los genocidas hayan sido condenados porque se le dio entidad y verdad a lo que vinimos aportando las víctimas desde hace cuarenta años”, dijo ante la consulta de Página/12.

En el mismo sentido se expresó el fiscal José Ignacio Candioti: “Es importante que se haya condenado a los responsables de las gravísimas violaciones a los derechos humanos, porque un país respetuoso del Estado de Derecho no se puede permitir la impunidad para los autores de los secuestros, torturas y homicidios que ocurrieron durante la dictadura”. Sin embargo, coincidió con los sobrevivientes en cuanto a que “las penas son, en la mayoría de los casos, bastante más bajas de lo que se había solicitado”, por lo que no descartó apelar el fallo, luego de analizar los fundamentos, junto con el otro fiscal, Mario Silva.

Por su parte, Marcelo Boeykens, abogado querellante, sostuvo que “la sentencia produce una mezcla de sensaciones: la satisfacción de haber podido dar un corte después de tantos años de lucha en los que perdimos a varios compañeros y familiares que no han podido llegar a esta etapa reparatoria que significa la condena para los victimarios, y el hecho de que haya siete condenados; pero las penas nos dejan una insatisfacción total porque son muy menores a las que esperábamos. Hoy cualquier persona que comete un delito común recibe penas similares a las que tuvieron algunos de los imputados, con la salvedad de que acá estamos hablando del delito de genocidio”.

Doce años le llevó a la Justicia entrerriana resolver el expediente más voluminoso con las denuncias por crímenes de la dictadura en la provincia. Las actuaciones tramitaron por el antiguo Código de Procedimientos en Materia Penal, de 1888, vigente al momento en que ocurrieron los hechos, que prevé actuaciones escritas y tiene una dinámica completamente distinta a la de cualquier juicio oral y público.

Eso que los organismos de derechos humanos llaman “impunidad biológica” benefició a catorce represores y las condenas recayeron sobre apenas un puñado de los perpetradores del horror. No llegó a estar en el banquillo Juan Carlos Trimarco, el jefe de la represión en Entre Ríos, muerto impune hace dos años; tampoco el jefe de la Iglesia, Adolfo Servando Tortolo, que bendijo la represión y recibió a detenidos políticos en su casa en el Parque Urquiza; ni los enlaces de la Fuerza Aérea. Con ellos se completa el mapa del horror en esta zona. Sin embargo, el de ayer fue un día histórico, un día de justicia por los secuestros, torturas, violaciones y asesinatos de 52 víctimas; un día de justicia para Claudio Fink, Victorio Coco Erbetta, Carlos Fernández, Pedro Sobko, que permanecen desaparecidos; y fue también un día de justicia para Juan Alberto Osuna, asesinado e identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2007.

La sentencia, discutible por lo bajo de sus penas, ratifica que a partir del 24 de marzo de 1976, disidentes políticos fueron privados de su libertad sin orden de detención y alojados en condiciones infrahumanas en los centros clandestinos de detención, sin camas ni abrigos, con alimentación deficiente, sin serles permitido higienizarse ni concurrir al baño más que una vez al día. Eso ocurrió en Paraná, en los cuarteles del Ejército, en comisarías, en la cárcel, en inmuebles precarios abandonados en cercanías de la Base Aérea y en otros sitios, adonde eran trasladados para los interrogatorios y aplicación de tormentos.

En algunos casos, los terminaban asesinando y se hacían simulacros de fuga y de enfrentamientos con las fuerzas armadas y de seguridad; otros fueron sometidos a parodias de juicios militares sin ningún tipo de garantías ni defensa efectiva y donde se valían de declaraciones autoincriminatorias obtenidas bajo tortura.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Menciones al PCI César Luis Frilocchi en el juicio por Cambiaso y Pereyra Rossi

Un espía en Santa Fe para vigilarlos

El testigo Francisco Clarick recordó que el ex PCI, que todavía es empleado de la UNL, estaba infiltrado en Intransigencia y Movilización, donde militaban las víctimas. El Foro contra la Impunidad de Santa Fe pidió la exoneración.

 Por Sonia Tessa

La causa por el secuestro y asesinato de Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereira Rossi, el 14 de mayo de 1983, sumó una revelación: El testigo Francisco Alfonso Clarick, militante de Intransigencia y Movilización peronista entonces, relató la participación del Personal Civil de Inteligencia (PCI), César Luis Frilocchi, como infiltrado de esa organización. De hecho, Frilocchi estuvo -según el relato de compañeros de Clarick- en el acto político que se realizó en Luz y Fuerza de Santa Fe, el 13 de mayo de 1983. "Cambiaso estuvo permanentemente vigilado en el Litoral por dos PCI que eran una mujer de apellido Torres, de Paraná y en Santa Fe, por Frilocchi", dijo el testigo, que fue preso político en Coronda, donde compartió cautiverio con Cambiaso.

Clarick fue liberado el 20 de noviembre de 1982, con libertad condicional, y volvió a su ciudad, Casilda, donde debía presentarse semanalmente. "No me podía mover de Casilda", rememoró. Allí fue a buscarlo Daniel Gollán -actual ministro de Salud de la Nación, que también fue preso político- para convocarlo a formar parte de Intransigencia y Movilización, agrupación en la que Cambiaso era dirigente. En su declaración en la audiencia del 9 de septiembre, Clarick relató que Cambiaso "aún en los tiempos más duros pregonaba más la cuestión política que la cuestión armada" y subrayó por qué los represores querían eliminarlo. "Sabían que la mayoría de los compañeros íbamos a volver a militar con "el viejo" Cambiaso", expresó.

Clarick recordó que el 13 de mayo, "Cambiaso estuvo en el acto d eSanta Fe con Pereira Rossi. Yo no estuve".

Después del secuestro y asesinato de los militantes en el bar Magnum, en el mediodía del 14 de mayo de 1983, Clarick se hizo una promesa. "Me tomé el compromiso de acumular la mayor cantidad de datos posibles sobre cómo habían llegado al Carlón y al Viejo", contó ante el Tribunal Oral Federal número 2, que integran Beatriz Baravani, Jorge Benegas Echagüe y Omar Digerónimo.

Clarick contó que llegó a indagar que "Cambiaso estuvo permanentemente vigilado" y que Frilocchi "haciéndose pasar por militante, estaba puesto exclusivamente para informar todo lo que hacía Osvaldo". Para Clarick, fue Frilocchi quien informó al Destacamento de Inteligencia 121 qué iban a hacer Cambiaso y Pereira Rossi a la mañana siguiente en Rosario.

Si bien la declaración de Clarick planteó una hipótesis, la condición de PCI de Frilocchi es pública. De hecho, revistó como personal de inteligencia del Ejército hasta 2006, cuando la ministra Nilda Garré desmanteló esa estructura. Es decir que, aún en democracia, siguió espiando a la población civil.

El Foro contra la Impunidad por la Justicia de Santa Fe, que integran numerosos organismos de Derechos Humanos, hizo dos presentaciones ante el rector de la Universidad Nacional del Litoral, Albor Cantard, para pedirle la exoneración de Frilocchi. También realizaron múltiples manifestaciones.

En uno de los pedidos presentado por el Foro, el 20 de marzo de 2014, se recuerdan las declaraciones de Frilocchi en la causa contra otro PCI, Horacio Barcos. La primera fue el 9 de julio de 2006. Posteriormente, en octubre de 2007, el Ejército envió al juez Reinaldo Rodríguez la nómina de los PCI, donde figuraba Frilocchi. "En sus posteriores declaraciones en el juzgado federal de instrucción y ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe, Frillocchi intentó despegarse de Barcos, e incurrió en tantas contradicciones, que la fiscalía pidió su procesamiento y detención por falso testimonio. Dos votos de los miembros del TOF permitieron que quedara en libertad, mientras que uno de los jueces coincidía con el pedido de la fiscalía acerca de la procedencia de detenerlo en la misma sala de audiencia del tribunal. En la causa por falso testimonio que luego se le inició ante el juzgado federal de instrucción, fue procesado. Las resoluciones posteriores que buscan dejar sin efecto tal procesamiento, se encuentran recurridas, tanto por la fiscalía de 1ª instancia como por la fiscalía de Cámara de Apelaciones y la cuestión debe ser resuelta por la Cámara de Casación Penal", recuerdan los integrantes del Foro.

A partir de la presión social y las presentaciones del Foro contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe, en octubre del año pasado, la Universidad Nacional del Litoral abrió un sumario administrativo a Frilocchi, pero sólo lo desplazó del estratégico cargo que ocupaba en la sección Títulos. Hoy revista en la Planta de Alimentos del Observatorio Social de la UNL. "Una Universidad comprometida con los valores democráticos no puede sostener a Frilocchi como planta de sus empleados y menos jerarquizado", subrayó Lucila Puyol, abogada, militante de H.I.J.O.S. e integrante del Foro.

lunes, 4 de mayo de 2015

Por culpa de un juez rosarino, el represor Alcides López Aufranc murió impune

Se trata de Marcelo Bailaque, que en 2014 demoró la causa Acindar en la que el ex general estaba a punto de ser procesado por primera vez en 40 años. El magistrado fue denunciado ante el Consejo de la Magistratura por frenar investigaciones de narcos en Santa Fe. Es el mismo que en 2012 concedió prisión domiciliaria al represor De la Torre, a pesar de no superar los 70 años.

El pasado 26 de abril, a raíz de las demoras procesales impuestas por el juez federal de Rosario Marcelo Bailaque, el ex general Alcidez López Aufranc murió impune y sin que nadie pudiera someterlo a juicio debido a su participación activa en el terrorismo de Estado. Pieza fundamental en la represión del Cordobazo, responsable de haber importado la escuela francesa de exterminio practicada en Argelia, y sucesor de Alfredo Martínez de Hoz en la dirección de la metalúrgica Acindar –papel que lo convirtió en símbolo perfecto del maridaje cívico-militar durante el genocidio–, López Aufranc fue un caso paradigmático: en las cuatro décadas que sucedieron al golpe militar nunca fue imputado en causas de lesa humanidad, y ni siquiera llamado a declarar en calidad de testigo.

El año pasado, el juez federal porteño Norberto Oyarbide dispuso indagar y procesar a la ex presidenta Isabel Martínez y a un grupo de ex militares y directivos de Acindar, por el operativo represivo contra sus trabajadores desatado en Villa Constitución en marzo de 1975. El muerto estaba en esa lista. Pero Bailaque, después que la justicia de su provincia no hizo nada durante 40 años para investigar aquello, demostró un sorpresivo interés y presionó para que la causa pasara al fuero santafecino, aduciendo que los delitos se produjeron en ese lugar. Aduciendo una mera formalidad en donde no contó toda la verdad (ver más adelante), lo único que logró el juez fue volver a cero un expediente que estaba avanzado, y permitir que López Aufranc respirara aliviado por haber zafado otra vez. Hasta la semana pasada, en que dejó de respirar para siempre.

"A Bailaque lo enterneció la promesa del genocida de no escaparse".

UN INTELECTUAL DE LA TORTURA. Nacido en 1921, López Aufranc adhirió a los azules en la interna militar posterior al derrocamiento de Juan Perón en 1955, y se convirtió en un estudioso de tácticas y estrategias de represión. Lo impresionó el profesionalismo de los franceses para eliminar argelinos y desarrollar métodos de tortura a opositores políticos, a tal punto que importó esa metodología, que sus pares ensayaron en 1975 y perfeccionaron a partir del golpe del año siguiente. López se hizo experto en métodos de interrogatorio, desaparición de personas, submarino seco y algunas otras materias que lo develaron. Organizó en Buenos Aires el Primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, del que participaron catorce países. "Con la sangre se aprenden muchas cosas", dijo para un documental francés de la investigadora Marie Monique Robin.

Con la llegada del ex general al directorio de Acindar en 1976, la metalúrgica dejó en la calle a 2000 operarios de su planta en la Villa, archivó convenios laborales, prohibió cualquier actividad sindical y monopolizó la producción nacional de metales. Mientras sus camaradas sembraban con cadáveres el territorio, López integró el Consejo Empresario Argentino y el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Además, fue consejero de FIEL, director del Instituto para el Desarrollo de Empresarios en la Argentina (IDEA) y presidente de la Cámara Argentina de Comercio.

En estos días, el sitio oficial de la Fundación Konex le rinde tributo, recordando el Premio de Platino con el que homenajeó al genocida en 1988.

HACETE AMIGO DEL JUEZ. A mediados del año pasado, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, principal querellante en la causa Acindar, ya había denunciado la maniobra de Bailaque como dilatoria, y su pedido, como inconsistente y totalmente extemporáneo. Nunca antes la justicia santafesina se mostró tan ansiosa por saber cómo, con la venia de Isabelita, fuerzas conjuntas de seguridad y matones de las Tres A secuestraron a 300 trabajadores para sofocar los reclamos gremiales conocidos como El Villazo, en una movida que contó con la complicidad de la empresa.

La entrada en escena del magistrado, que pidió la inhibición de Oyarbide, también salvó del procesamiento a directivos muy cercanos a Martínez de Hoz, como Arturo Acevedo –integrante del grupo familiar fundador de la empresa–, Roberto Pellegrini y Pedro Aznárez. En su escrito, el juez porteño sostuvo que el grupo empresario fue clave para que se produjera el operativo, y determinó como directa la responsabilidad de López Aufranc en el hecho. La causa incluye un trabajo realizado por el antropólogo Jorge Winter, donde se sostiene que "los vehículos desde los cuales partieron las balas que mataron a un trabajador portuario y a un vendedor de diarios en abril de 1975 habían tenido libre acceso al camino de INDAPE, firma entonces controlada por el grupo Acindar. Al día siguiente, durante la movilización de los trabajadores de Acindar en contra de esos asesinatos y otras intimidaciones, un helicóptero de la Policía Federal se dedicó a 'marcar' y a hostigar a los manifestantes. Dicho helicóptero había estado estacionado (y desde allí había partido para reprimir a los trabajadores) en el helipuerto de Acindar."

La existencia de un destacamento en el interior de la fábrica fue confirmada por varios testimonios. Uno de ellos es el del ex comisario inspector Carlos Rampoldi: "En el año 1977 ingresé a la Jefatura de la Policía de Villa Constitución en el cargo de comisario inspector a cargo de la División Informaciones. En ese momento, el grupo de Los Pumas ya estaba acantonado en la fábrica Acindar, cumpliendo tareas."

La red para desaparecer, secuestrar y asesinar a los trabajadores se extendió a otras firmas del grupo, como Metcon, Vilber y Marathon. El trabajo sucio lo encabezó un represor de apellido Fischietti, conocido como "Don Chicho", entonces delegado policial en Tucumán y jefe del Area IV de Seguridad Federal en el noroeste.

El expediente demorado por Bailaque, que le dio tiempo al ex general para morirse limpio, sostiene que "se involucra la responsabilidad del Directorio de una empresa como ACINDAR, cuyo presidente en el momento de los hechos era José Alfredo Martínez de Hoz, quien luego de ocurrido el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 pasó a ser el ministro de Economía del gobierno militar que tomó el poder, circunstancia esta que no puede soslayarse, dado que los intereses económicos de ACINDAR, prima facie, no parecen ajenos a la represión que se desata el 20 de marzo de 1975 en Villa Constitución." Y agrega: "Por otra parte, la represión contra los militantes, empleados y delegados gremiales de Villa Constitución, que comenzó en el año 1975, continuó bajo el gobierno militar." Es decir, cuando López Aufranc ya controlaba la empresa. 

Bailaque muestra algunos antecedentes en eso de embarrar canchas. En febrero de 2013 fue denunciado ante el Consejo de la Magistratura por negar medidas procesales en causas de narcotráfico tramitadas en Rosario. La denuncia, basada en quejas de los fiscales federales Juan Murray y Federico Reynares, sostuvo que el accionar de su juzgado contribuía a "la pérdida de pruebas necesarias para poder avanzar en la investigación".

EL EXTERMINIO EN ACINDAR. El 20 de marzo de 1975, un operativo articulado entre las bandas represivas policiales de la Federal y la santafecina, la Guardia Rural "Los Pumas", Prefectura Naval, la Secretaría de Inteligencia del Estado, Gendarmería, matones del Ministerio de Bienestar Social, militares y pistoleros de la Triple A, invadieron Villa Constitución y detuvieron a 300 trabajadores que venían resistiendo persecuciones y despidos masivos. El gobierno de Isabel ordenó reconvertir el Albergue de Solteros de la planta como cárcel clandestina. Una veintena de militantes continúan desaparecidos.

La Iglesia también participó de la cacería. El cura misionado en las localidades de Pavón, Empalme y Theobald, Samuel Martino, festejó la matanza haciendo sonar las campanas de la parroquia San Pablo Apóstol. Y los policías se reservaron la zona de la fábrica y los barrios lindantes. El local de la UOM de la Villa fue clausurado, y la mayor parte de su Comisión Directiva, con Alberto Piccinini a la cabeza, fue detenida. Sólo en la ruta que conecta Villa Constitución con San Nicolás y Rosario, se contabilizaron más de cien vehículos integrantes de los grupos de choque, con un promedio de tres personas en cada uno. Entre otros, del asalto participaron los comisarios Córdoba Caín y Antonio Fischietti; los oficiales Salas, Morales, Muñoz, Mojica y Miranda; los agentes Chamorro y Castillo, del grupo Los Pumas; y algunas bandas policiales encabezadas por Raúl Ranure.

Durante varias semanas de resistencia, las asambleas en la planta llegaron a superar los 3000 trabajadores. Hasta el 19 de mayo de 1975, cuando después de dos meses de huelga, una brutal represión final logró que los manifestantes desocuparan el predio. Los dieciséis miembros de la Comisión Directiva de la UOM local fueron trasladados al penal de Rawson.

Bailaque se hizo el preocupado y en 2014 reclamó la causa para su fuero por entender que la represión se produjo en Santa Fe. Algo cierto, pero no lo más importante. No mencionó, por ejemplo, que  los operativos se originaron en la Ciudad de Buenos Aires, mediante la movilización de fuerzas federales hacia la Villa. Y tampoco un comunicado del Gobierno nacional de la época, reservándvose la custodia de los detenidos. "Desde esta querella –afirmó la Liga en un comunicado–, estamos probando que la asociación ilícita entre funcionarios nacionales, empresarios de Acindar y jerarcas militares no sólo se limitó a los hechos de Villa Constitución, sino que trascendieron a los mismos, puesto que la empresa criminal que emprendieron continuó con su secuencia de secuestros, asesinatos y negocios espurios con posterioridad al 20 de marzo de 1975. Es esta la hipótesis que se debe seguir investigando…  y es al Juzgado Federal Nº 5 a cargo del Dr. Norberto Oyarbide a quien le corresponde entender en esta investigación".
Cuando el magistrado protegió a un pedófilo

En 2011, el juez federal de Rosario, Marcelo Bailaque, procesó al ex coronel José Javier De la Torre, por su responsabilidad en el secuestro, tortura y homicidio de 27 personas, delitos a los que se agregó la sustracción de un bebé nacido en cautiverio, hijo de los detenidos-desaparecidos Cacilia Barral y Ricardo Klotzman. A Bailaque lo enterneció la promesa del genocida de no escaparse, y a pesar de que De la Torre era menor de 70 años, permitió que cumpliera prisión domiciliaria. Y que el militar siguiera alquilando esas lindas casitas que tenía en Capilla del Señor, en la provincia de Buenos Aires para estirar una jubilación que no le alcanzaba.

La estancia del anciano se llama "La Chacra". Se compone de un enorme parque, cabañas, canchas para distintos deportes, pileta de natación, sala de juegos y un gran quincho con parrilla. Ideal, pensó Luis Acosta, que en octubre de 2012 buscaba en Internet un lindo lugar para alquilar, y pasar el fin de semana largo junto a su familia y tres matrimonios amigos.

Sin saber quién era el dueño del predio, el grupo cerró trato, y viajó a Capilla. La última tarde, uno de los hombres vio cómo De la Torre manoseaba a la hijita de Acosta, de nueve años, frente a la casa principal de la propiedad, y fue corriendo a contarle al padre. Cuando Luis increpó furioso al torturador, que revoleaba una biblia mientras negaba el toqueteo, Acosta le advirtió que lo llevaría a la comisaría, y De la Torre lo prepoteó, diciéndole que nadie lo podía sacar de ahí porque cumplía arresto domiciliario. Finalmente, la denuncia fue presentada en la comisaría de Campana, hasta que la Unidad de Asistencia para Causas de Derechos Humanos pidió a Bailaque que revocara la domiciliaria. El juez rechazó el requerimiento: "No hay constancias que acrediten que De la Torre incumplió las disposiciones inherentes al régimen de detención domiciliaria", dijo.

Recién siete meses después, cuando lo tapaban en su escritorio varios reclamos de fiscales y uno de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el magistrado dispuso que el abusador cumpliera su pena en el Complejo Penitenciario de Buenos Aires. Para Alvaro Baella, encargado por la Secretaría para llevar el caso, el juez "ni siquiera constató que estando (De la Torre) en una zona suburbana, con explotación de cabañas, se garantizara la atención de su salud. Y tampoco resguardó quién iba a llevar adelante el control de esa prisión domiciliaria."
"Nuestro tradicional estilo de vida"

Como responsable del Directorio de Acindar, Alcides López Aufranc firmó de puño y letra una carta dirigida al grupo de accionistas en 1977. "A comienzos de 1976 –arranca el texto–, el país marchaba aceleradamente hacia su desintegración en medio del caos político y económico, e inmerso en una violencia que inicialmente fue fomentada y luego se hizo ingobernable."

"A partir del 24 de marzo de 1976 –agrega–, en que las Fuerzas Armadas, interpretando adecuadamente la gravedad de la situación, asumieron la responsabilidad histórica de tomar el poder para reordenar el país, se opera un cambio sustancial. Se restablece la disciplina laboral, se combate la subversión con toda intensidad y se encaran medidas económicas que permiten afrontar los compromisos de la deuda externa y reducir la inflación. Se limita el gasto público y se aumenta la recaudación impositiva."

Para el genocida, y "pese a los inconvenientes señalados", "es evidente que en la República se respira otro aire, y que la capacidad y decisión de quienes han asumido la responsabilidad histórica de recuperar el país, permite ser optimista sobre el futuro. Cuando se hayan roto esas trabas al progreso y desaparezca la subversión, la Argentina iniciará un despegue acelerado, alcanzando en pocos años niveles de progreso y bienestar tales, que harán difícil recordar lo que fue nuestro pasado reciente."

López Aufranc finaliza: "No deseo terminar esta carta a los accionistas sin rendir un homenaje a los hombres que han dado su vida en la lucha contra la subversión y en defensa de nuestro tradicional estilo de vida, y a todos aquellos que han abandonado su tranquilidad e intereses personales para entregarse de lleno a la noble tarea de reorganizar y recuperar nuestra querida patria."

Daniel Enzetti

martes, 10 de marzo de 2015

Rosario :Identifican los restos de cuatro desaparecidos, secuestrados durante la dictadura

En un cementerio sin Piedad

Tres de los cuerpos fueron inhumados como NN y uno con nombre falso. Se trata de los militantes Miguel Angel Rubinich, Irma Edith Parra Yakin, Jorge Luis Ruffa y Carlos Racagni, del que dio cuenta Rosario/12 en su edición del domingo.

Tendrán donde descansar. Miguel Angel Rubinich, desaparecido en octubre de 1976; Irma Edith Parra Yakin, desaparecida el 4 de noviembre de ese año; Jorge Luis Ruffa, secuestrado el 28 de febrero de 1977 y visto por última vez en el centro clandestino de detención La Calamita y Carlos Raúl Racagni, que murió en un supuesto enfrentamiento con fuerzas de seguridad el 20 de octubre de 1976 podrán ser visitados por sus familiares. La Unidad Fiscal de Rosario que interviene en los procesos por crímenes de lesa humanidad informó que los restos de estas cuatro personas desaparecidas fueron identificadas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Habían sido inhumadas en el cementerio La Piedad, tres de ellos como NN y el restante con un nombre falso: Juan José Martínez era Racagni, como informó Rosario/12 en su edición del domingo.

La pesquisa fue delegada en 2011 por el Juzgado Federal Nº 4 de Rosario en la Unidad Fiscal. En el marco de la investigación, durante aquél año se exploraron más de 120 sepulturas correspondientes a inhumaciones de NN y en una etapa posterior algunas de restos inhumados con nombre y apellido. La identificación de los restos del militante puntano Jorge Luis Ruffa, secuestrado el 28 febrero de 1977 y asesinado el 17 de marzo del mismo año por la dictadura había sido dada a conocer horas antes por sus hermanos, Raúl y Ricardo Ruffa, en una conferencia de prensa. Estuvieron acompañados por miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), familiares y amigos de víctimas, oriundas de San Luis.

El abogado de la APDH, Norberto Forestí, enmarcó la noticia en un "sentimiento de dolor y emoción al que no podemos llamar alegría". "Esta aparición no es una concesión sino que se trató de arrancarle a quienes le quitaron la vida, el cómo, dónde, y porqué lo mataron". Raúl Ruffa se refirió el proceso por el que debió transitar la familia una vez que les avisaron que Jorge Luis había desparecido de su domicilio, luego de un operativo militar en la calle 1º de Mayo al 3223 de la ciudad de Rosario e hizo una semblanza de su hermano, al que definió como "apasionado, extraordinariamente solidario y desapegado de lo material".

La noticia del descubrimiento de los restos les llegó un día antes del aniversario de su secuestro y a 38 años de su asesinato. La fosa del cementerio donde encontraron "parte del cuerpo de Jorge Luis, era un enterramiento común, que contaba con 200 cadáveres aproximadamente, enterrados en 7 u 8 capas, según el momento de la muerte", explicó Raúl. "Identificarlo no fue fácil porque luego del fusilamiento, su cuerpo fue calcinado en un auto. Los datos que los forenses armaron, con una paciencia de hormiga, tenían como antecedente el testimonio de la esposa de un detenido que fue dejada en libertad, y lo asentado en el cementerio", recordó.

sábado, 10 de enero de 2015

Santa Fé: Desplazado el jefe policial por antisemita por otro involucrado en causa por drogas

Salida para el comisario de la esvástica

Tras los reclamos del Inadi y de organismos de derechos humanos, el gobierno de Bonfatti separó a Juan Pablo Garro, a quien recientemente había nombrado en Santa Fe. En su lugar reasumirá el comisario Sergio Vergara, involucrado en una causa por drogas.

La gobernación de Santa Fe sufrió un nuevo traspié en el manejo de la policía de la provincia. Ayer tuvo que desplazar de su cargo al comisario inspector Juan Pablo Garro, al que había designado como nuevo jefe de la Unidad Regional I –jefe de policía de la ciudad de Santa Fe–: la marcha atrás se debió a las quejas del Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) y los organismos de derechos humanos porque el policía había sido investigado en 2006 por presuntas conductas antisemitas y por tener en su despacho un cuadro con símbolos nazis. Como una sorpresa extra, la administración del socialista Antonio Bonfatti anunció que el lunes reasumirá el anterior titular de la dependencia policial, el comisario Sergio Vergara, que estaba de licencia obligada porque fue involucrado en una causa por presunto tráfico de drogas.

Los anuncios estuvieron a cargo del ministro de Gobierno santafesino, Rubén Galassi. Al confirmar que la gobernación había resuelto sacar al comisario Garro para reponer al comisario Vergara, el funcionario argumentó que la designación del primero había sido “transitoria, al solo efecto de poder disponer de un funcionamiento adecuado para estos días en que Vergara tuvo que pedir licencia”.

Tras conocerse la novedad, el abogado de Vergara salió a hablar por los medios, a los que aseguró que su defendido “nunca” estuvo imputado en la causa conocida popularmente como la “del camión con droga” ni fue llamado a indagatoria.

Vergara había tenido que dejar su puesto por este caso, de fuertes repercusiones. La investigación, a cargo del juez federal Reinaldo Rodríguez, está centrada en un operativo en el que la policía informó haber encontrado un camión abandonado con una tonelada y media de marihuana. En el expediente fueron procesados el ex jefe de Orden Público Cristian Hang, el ex jefe de Inspección Martín Díaz y el sargento Alejandro Agüero, que operó en la sección inteligencia de Drogas Peligrosas. A pedido del fiscal Walter Rodríguez, el ahora repuesto Vergara y su subjefe, Sergio Fernández, tuvieron además que hacer un descargo ante el juez.

El camión apareció varado en la zona conocida como Arroyo Leyes, el 2 de noviembre a la madrugada. La policía presentó el operativo como un golpe al narcotráfico, pero el fiscal Rodríguez consideró en cambio que se trató de “una puesta en escena de la supuesta labor desplegada por la fuerza” que “no reflejó la realidad de lo ocurrido”.

Según el fiscal, del camión –que en las actas apareció estacionado y sin chofer– fue en realidad descargado parte del cargamento de droga, en una maniobra en la que habría participado el sargento Agüero, hoy procesado por presunto tráfico de estupefacientes agravado. Agüero quedó en prisión, al igual que Hang y Díaz, éstos acusados por supuesto encubrimiento agravado y por “favorecer la evasión de Agüero”, violación de deberes de funcionario público” y “falsificación ideológica de documento público”.

En cuanto a Garro, había sido ascendido hace menos de una semana, provocando la reacción del Inadi, que reclamó al gobernador Antonio Bonfatti que reviera la medida.

El Instituto contra la Discriminación alertó que el comisario, de acuerdo con una denuncia que guardaba en sus archivos, habría maltratado a un agente por su color de piel y por estar casado con una judía. El denunciante contó que el entonces subcomisario lo denigraba diciéndole cosas como “los negros son fusibles”, “negro de mierda” y “si Hitler hubiera estado acá tu familia no estaría hoy”. En el momento de ser denunciado, Garro era jefe del Grupo de Operaciones Especiales y le abrieron un sumario administrativo y una causa judicial, por lo que fue desplazado del cargo, aunque luego los expedientes resultaron archivados.

A Garro le habían encontrado además, en su despacho, un cuadro con una esvástica: él argumentó que se trataba de un regalo que “sólo había conservado”.

Junto con el Inadi se quejaron también los organismos de derechos humanos. “No se puede poner en ese cargo a un policía nazi”, señaló Celina “Queca” Kofman, integrante de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe. “Nosotros estamos cuestionando hace años a la policía provincial, ¿cómo podemos pensar en un jefe de policía con ideología nazi?” La agrupación H.I.J.O.S, la comunidad judía de Santa Fe y el Foro contra la Impunidad y por la Justicia se manifestaron en el mismo sentido.

Garro finalmente debió pedir licencia. Ayer sostuvo no ser “nazi ni fascista”. “Tomo esta decisión por mi familia”, señaló, “para que descanse un poco de todas las habladurías falsas que están circulando sobre mi persona”.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Repudio organismos de derechos humanos ante el nombramiento de ex general de gendarmería

Bonfatti puso en funciones a Chaumont , ex comandante general de Gendarmería
El acto se realizó inusualmente en el salón Blanco de la Casa de Gobierno, lugar donde asumen los ministros del gabinete. El ex comandante general de Gendarmería, Gerardo Chaumont, desde ayer es el nuevo secretario de Seguridad Pública de la provincia.
Constanza Villanueva
                                
"Cuando hay reemplazos o recambios de funcionarios que no son ministros habitualmente los actos se hacen en los ministerios correspondientes, el hecho de hacerlo (en la Casa Gris ) tiene que ver con la entidad y la trascendencia que le damos al tema de la violencia", aseveró el gobernador Antonio Bonfatti rodeado de funcionarios, jefes policiales e invitados.
Bonfatti destacó que la administración santafesina decidió el viernes pasado iniciar "una nueva etapa", con el nombramiento de Chaumont como número dos del ministro de Seguridad, Raúl Lamberto. El jefe de la cartera de seguridad a su vez, reiteró que "la designación de Chaumont fue pensada por su experiencia como jefe de áreas vinculadas a la seguridad y a las fuerzas policiales en numerosas misiones nacionales e internacionales, centralmente, focalizada en la parte operativa y territorial".

"Vivimos en una sociedad violenta" dijo Bonfatti definiendo a la violencia como "epidemia generalizada", al tiempo que advirtió : "no vamos a claudicar. Mucho más allá de los mensajes de todos los días, de las noticias que nos quieren hacer aparecer a los santafesinos como si fuera el único lugar en el país donde hay violencia; les digo que esta provincia está de pie y que tiene decisión". En su discurso, el gobernador recordó que en su primer mensaje a la Legislatura , el 11 de diciembre de 2011, apena asumió el cargo, dijo que la "violencia era el tema que más lo preocupaba". Horas después, designó como su primer jefe de Policía de la provincia al comisario Hugo Tognoli, hoy preso en una causa por narcotráfico y cerca de un juicio oral que el Tribunal Oral de Santa Fe tiene previsto para el 11 de noviembre.

El partido socialista reflota la carrera “terminada” de Chaumont

Como ya informó La Izquierda Diario acá Gerardo Chaumont el nuevo Secretario de Seguridad Pública, Chaumont, cuando era subdirector nacional de Gendarmería, fue pasado a retiro por el presidente Néstor Kichner en 2004 por participar en una persecución administrativa a uno de sus subordinados que denunció actos de corrupción y le costó la carrera, entre otros. El Partido “Socialista” la reflota diez años después y no casualmente lo pone a la cabeza de los desprestigiados mandos policiales de la provincia. Hoy se conoció un escrito del flamante secretario de Seguridad enviado a los jefes de la fuerza donde reclama “legalidad y legitimidad” en todas las acciones policiales, destacando el apoyo del gobierno nacional a través de la figura del secretario de Seguridad Sergio Berni, y pidiendo a la fuerza que se prepare para reemplazar a Gendarmería cuando ésta decida retirarse del territorio santafesino.

Repudio de organismos de Derechos Humanos

Norma Ríos, vice presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH Nacional), declaró en exclusivo para La Izquierda Diario : " La designación de Chaumont, en definitiva, mirando hacia atrás, en el marco de las denuncias históricas que venimos haciendo a la Gendarmería Nacional , no hace mas que ratificar lo que hemos dicho miles de veces; están poniendo a un corrupto echado por un presidente de la fuerza y que luego fue reciclado en supuestas operaciones de `paz´ que han sido verdaderas invasiones territoriales como en Haiti. La idea de seguridad que tiene el gobierno de santa fe no plantea ninguna alternativa mas que la militarización. Ya hubo otros casos similares en el gobierno del ahora senador Carlos Reutemann, como por ejemplo, las denuncias que hicimos a Enrique Alvarez y José Storani que después terminaron siendo los responsables de los asesinatos de diciembre de 2001".

Las extrañas afirmaciones de Binner

El diputado y precandidato presidencial Hermes Binner (Frente Amplio Unen) afirmó ayer que el "80 por ciento" de los asesinatos en Rosario "no tienen que ver con el narcotráfico".
Binner remarcó que "de los 130 crímenes que hubo en Rosario, el 80 por ciento no tiene que ver con el narcotráfico, sino con delitos comunes, con fiestas que terminan mal, por consumo de alcohol". Si bien Binner mencionó 130 crímenes, el sábado pasado ascendió a 196 el número de homicidios cometidos durante el 2014 en el departamento de Rosario. En la ciudad de Santa Fe, donde la policía es sindicada como la gestora del mercado negro de armas, ya suman 117 víctimas, una más que en todo el año 2007, cuando se llegó a un techo y por lo que el titular del ejecutivo municipal, José Corral, calificó la situación como "desesperante".

domingo, 2 de junio de 2013

Autorizaron a un represor procesado a ir de vacaciones a Buzios para tomar caipirinhas

Carlos Enrique Pavón está acusado de ocultamiento y supresión de la identidad de una hija de desaparecidos, pero está excarcelado. El fiscal apeló la autorización que le dio el tribunal, que ya le había dado permiso para ir a Chile en dos oportunidades.

 Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe


El Tribunal Oral de Santa Fe autorizó a un represor del Ejército, acusado de suprimir la identidad de una nieta recuperada, María Carolina Guallane, cuando era una beba de un año y medio, en 1977, a salir del país y pasar diez días de vacaciones en las playas de Buzios. El Ministerio Público Fiscal apeló la resolución ante la Cámara Nacional de Casación Penal, aunque no se descarta que pueda adoptar otras medidas ante el riesgo de una fuga. El turista es el teniente coronel Carlos Enrique Pavón, procesado por “retención y ocultamiento” de un niña desaparecida, “supresión de su identidad” y “falsificación de documento público”, pero está excarcelado y libre desde 2009 hasta que se realice el juicio oral, posiblemente el año que viene. Pavón ya había logrado un permiso del Tribunal para ir a Chile dos veces, la última en noviembre de 2012, así que su viaje a Brasil será el tercero al exterior, desde el viernes que viene hasta el 16 de junio. “Resulta dramático desde la perspectiva de la víctima, que aquella persona que ha sido procesada y acusada por integrar un sistema delictivo que la separó de su familia de origen y luego asesinó a sus padres, que suprimió su verdadera identidad y la reemplazó por otra nueva bajo la idea de que se trataba de una hija de ‘delincuentes subversivos’, hoy espera el ya demorado juzgamiento, descansando en playas tropicales, con el serio y grave riesgo de que favorecido por esas libertades pueda evadir la acción de la Justicia”, dice el recurso de casación que interpuso el fiscal general Martín Suárez Faisal, al que accedió Página/12.

Pavón solicitó la autorización para viajar a Buzios, el 29 de abril. “Ya dispone de los pasajes aéreos, con fecha de salida del aeropuerto de Ezeiza el 7 de junio y regreso el 16 de junio”, dice el escrito de su abogado, Héctor Tallarico. Y acompañó una factura del costo del vuelo: 2287 pesos.

El Tribunal corrió vista al fiscal Suárez Faisal que se opuso al pedido. “La autorización para salir del país de un procesado excarcelado resulta una excepción que debe justificarse en razones concretas, serias y relevantes. No cabe conceder un permiso con apreciaciones generales, abstractas y fórmulas dogmáticas, sino que corresponde tener en cuenta (...) los hechos imputados, la expectativa de pena y el derecho de la víctima a encontrar una respuesta jurisdiccional adecuada.”

Pavón está imputado por “delitos de lesa humanidad”, recordó el fiscal. “No son delitos comunes, sino crímenes del poder, cometidos por una asociación criminal compuesta por un vasto, complejo y poderoso entramado de sistemas delictivos integrado por numerosas personas que, en algunos casos, hasta hoy han conseguido permanecer impunes respecto de sus horribles abusos. Razonar sobre su capacidad para conservar un estatus de privilegio frente a la ley de igual modo con que se lo haría en el caso de delincuentes sin semejantes capacidades resultaría cuando menos una ingenuidad.”

El fiscal pidió al tribunal que prohíba a Pavón salir del país, anote esa prohibición en Migraciones para evitar que “transponga los límites fronterizos de la Argentina en cualquier momento” y aumente el monto de la “caución”, que hoy es “irrisoria”, “similar al costo del pasaje” en avión. El tribunal solicitó a Pavón que informe los motivos de su excursión. “Un viaje de turismo”, contestó su abogado. La respuesta fue suficiente. El 27 de mayo, el Tribunal le autorizó una estadía “desde el 7 al 16 de junio en Río de Janeiro, con fines turísticos”, dice la resolución de los jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Miguel Abásolo. El fundamento es que el represor ya viajó a Chile dos veces, en 2011 y el año pasado y volvió. “No existe impedimento para salir del país que pese sobre el imputado”, por lo tanto, “corresponde hacer lugar”.

Suárez Faisal planteó entonces el recurso de casación ante el riesgo de fuga. Aceptar que un acusado por delitos de lesa humanidad pueda salir del país “es una afrenta para las víctimas de estos hechos”, dijo. Carolina fue secuestrada por un grupo de tareas, “el 11 de febrero de 1977, cuando tenía 18 meses. Su madre, Blanca Zapata, embarazada a término, murió el 23 de febrero” por un balazo en la cabeza. El bebé nació muerto. “Y su padre, Enrique Cortassa, fue secuestrado y permanece desaparecido.” Una de las hipótesis que evalúa el fiscal es que los represores utilizaron a Carolina “en los interrogatorios bajo tortura” de su papá, por “las secuelas psicológicas que la niña presentó durante sus primeros años”.

Después del operativo, Pavón –que entonces era teniente primero– puso la niña a disposición del entonces juez de Menores, Luis María Vera Candioti, también procesado en la causa, con un documento del Ejército falso, con fecha anterior al secuestro de la familia Cortassa. “La naturaleza, gravedad y carácter de lesa humanidad de los delitos por los que ha sido procesado y será juzgado Pavón, impone a los jueces de la Nación la responsabilidad y el deber inexorable de garantizar que los compromisos en defensa de los derechos humanos que asumió internacionalmente la Argentina sean cumplidos” y que “las aspiraciones de justicia de las víctimas no se desbaraten por situaciones de indebido privilegio”, concluyó el fiscal.

domingo, 26 de mayo de 2013

Marie Monique Robin declaró en la causa de derechos humanos en San Lorenzo

"Estaban muy seguros de su impunidad"

La periodista francesa, autora del libro y del documental "Los escuadrones de la muerte", rememoró su célebre entrevista con Díaz Bessone y detalló el uso de torturas y desaparición forzada de personas tomada de la batalla de Argel.

 Por Sonia Tessa

El 13 de mayo de 2003, cuando la periodista francesa Marie Monique Robin entrevistó a Ramón Genaro Díaz Bessone en la sede del Círculo Militar de Buenos Aires, el represor estaba libre. "Se comportó como un príncipe. Estaban muy seguros de su impunidad", describió la investigadora el viernes, frente al tribunal Oral Federal número 1 de Rosario. "Nunca se habrá imaginado lo que pasó con esta entrevista. Y yo tampoco, para serle franca", agregó. Durante más de una hora, Robin declaró en el juicio por delitos de lesa humanidad sufridos por el dirigente del sindicato municipal de San Lorenzo, Manuel Casado, secuestrado el 25 de marzo de 1977. Por videoconferencia, desde la Embajada Argentina en Francia, Robin se refirió a la influencia de la llamada escuela francesa en la represión ilegal argentina. La develó en un documental y un libro, ambos llamados "Los escuadrones de la muerte. La escuela francesa", producidos en 2003 y de los que Página/12 dio cuenta el 31 de agosto de ese año. Era oro en polvo. Cuando Robin lo llamó a Horacio Verbitsky para contarle que tenía ese material, la primera reacción del argentino fue decirle: "No te creo".

Ante el Tribunal, la periodista amplió información y respondió preguntas. Hace una década, después de la célebre entrevista en la que Díaz Bessone justificó las torturas y desapariciones forzadas de personas y dijo que "no podían fusilar a 7.000 personas", el entrevistado la invitó a cenar. En un momento de la charla, la esposa de Díaz Bessone, Leticia le preguntó a Robin a qué se dedicaba su marido. "Yo le contesté sin pensar que era sociólogo, y la mujer se descompuso. El clima de la cena se descompuso y ella me dijo que en la Argentina todos los sociólogos son subversivos de extrema izquierda. Yo le respondí que en Francia los había también de extrema derecha", relató la periodista su anécdota frente una pregunta del abogado querellante, Gustavo Feldman.

Robin consiguió su entrevista con Díaz Bessone de una manera muy sencilla: llamó al Círculo Militar y allí lo encontró. Díaz Bessone gozaba de libertad, ya que pese a haber sido un ideólogo del terrorismo de Estado, su primera condena la recibió el 26 de marzo del año pasado, en Rosario, crímenes de lesa humanidad contra 81 víctimas. "La casualidad fue que Néstor Kirchner decidió luchar contra la impunidad y hoy estoy hablando en un juicio", dijo ayer Robin, para contextualizar el valor jurídico que tomó su investigación. De hecho, las entrevistas originales fueron remitidas a jueces argentinos.

Robin quería demostrar la influencia de los métodos implementados por los militares de su país en Argelia en las dictaduras latinoamericanas. "Yo estaba haciendo un documental sobre el papel de los franceses. Cuando fui a Argentina, no pensé que lo que iban a decir los generales iba a ser tan importante para los argentinos", admitió.

Robin reseñó que el Ejército argentino recibió desde 1959 instrucción de militares franceses que habían participado de la llamada Batalla de Argel, desarrollada entre enero y septiembre de 1957 en Argelia. En su documental, la periodista entrevista a algunos de los participantes de esa operación en el norte de Africa que incluyó torturas y desapariciones forzadas de personas. El objetivo era romper los vínculos entre el Frente de Liberación Nacional y la población, considerada militarmente la retaguardia. Lo mismo decidieron hacer los militares argentinos en el país, a partir de marzo de 1976.

Cuando el fiscal Gonzalo Stara le preguntó sobre el marco legal que tomaron los militares franceses para la guerra antisubversiva, como ellos llamaban, la investigadora refirió que "ellos publican textos donde explican que a los llamados terroristas, como no respetan las leyes de la guerra, o la Convención de Ginebra, no se les puede aplicar las leyes". Ese "estatuto especial" para los subversivos goza de buena vida: tras el atentado a las torres Gemelas, en 2001, la administración de George Bush también lo aplica a los sospechosos de "terrorismo".

Es la segunda vez que la periodista francesa --autora también del libro "El mundo según Monsanto"-- declara en una causa por delitos de lesa humanidad en la ciudad de Rosario. El 17 de mayo de 2011, su testimonio fue fundamental en el juicio que se le seguía a Díaz Bessone por los crímenes de lesa humanidad cometidos como Comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, entre 1975 y 1976. En la causa que declaró el viernes, los acusados son el ex jefe del Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán, Rubén Cervera; su segundo, Horacio Maderna, que fueron intendente y secretario gobierno de facto en San Lorenzo y el civil colaborador Pedro Rodríguez, que fue director jurídico del municipio antes y después del golpe militar.

jueves, 16 de mayo de 2013

Declaró Manuel Casado en la causa por secuestro y torturas en San Lorenzo

Pili Rodríguez, el entregador

El ex secretario general del sindicato municipal contó por décima vez en la justicia que fue levantado por un carro militar, y permaneció detenido varios días. Las hermanas de Casado señalaron sin citar al civil como quien marcó a la víctima.

 Por Sonia Tessa

"Hace treinta y siete años que tengo secuelas. A veces no duermo de noche. Ahora, desde hace días no puedo dormir. El tener que pensar en esto me removió todo de nuevo". Manuel Casado revivió ayer por décima vez en los Tribunales lo ocurrido aquel 25 de marzo de 1976 en Urquiza y San Martín de San Lorenzo, llamada "la esquina de los Bancos". En ese lugar, Pedro Pili Rodríguez lo marcó para que lo levantaran. Las dos hermanas de Casado, Justa y Olga, lo recordaron y reconocieron sin dudar al entonces asesor letrado de la Municipalidad, que llegó a ser diputado provincial en democracia. La víctima, además, recordó su secuestro en un carrier militar para llevarlo a la Municipalidad, donde Rodríguez le espetó: "De esta no te salvás". Los golpes que le dejaron huellas en la cabeza y el brazo durante mucho tiempo, la picana eléctrica. Cuando la integrante del Tribunal Oral Federal número 1 María Ivon Vella le preguntó en qué parte del cuerpo lo habían torturado, Casado fue concreto: "En los testículos, estuve seis meses durmiendo con mi mujer como hermanos".

La primera vez que Manuel Casado contó su secuestro ante un juez fue el 7 de noviembre de 2003. Desde entonces, brindó seis declaraciones en la etapa de instrucción y fue sometido a tres careos con los imputados en la causa, Rodríguez y los militares Horacio Maderna y Rubén Cervera. Casado era secretario general del gremio municipal de San Lorenzo, un operario que se desempeñaba como "encargado de pavimento". Estuvo unos diez días secuestrado y pocos días después de su liberación, fue cesanteado de su trabajo. El propio Maderna le recomendó que dejara de reclamar la reincorporación. "Usted tiene cinco hijos, es feo que se queden sin padre", fue la amenaza apenas velada del capitán, que era subjefe del Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán y secretario de gobierno municipal de facto.

Ante el TOF 1 que preside Otmar Paulucci e integra también José María Escobar Cello, Casado relató ayer, por décima vez, que volvía del cementerio con su madre y sus hermanas, aquel 25 de marzo de 1976, a la tarde, cuando vieron varios vehículos militares por la calle. A él lo alzaron a los golpes, lo llevaron hasta la Municipalidad, donde fue agredido por un cabo de apellido Pintos, entre otros. Allí pudo ver a los tres acusados. "Ellos no eran los que pegaban, pero daban las órdenes", dijo ayer. Más tarde, los militares fueron hasta su casa, donde revisaron "todo" en busca de armas. En medio de esa faena, revolearon un colchón en el que estaba el pequeño hijo de Casado, de una semana de vida. Tras el allanamiento, volvieron a llevar a Casado a la Municipalidad, para trasladarlo más tarde al Batallón. Allí pasó varios días. Además de recibir golpes constantemente, fue torturado. Unos días después, Casado fue llevado a la Jefatura de policía de San Lorenzo, donde permaneció en un altillo. Otra vez, Maderna, en presencia de Rodríguez y Cervera, le preguntó por su actividad política. Tres días después, recuperó la libertad, pero no volvió a trabajar en la Municipalidad hasta 1990, cuando el Concejo municipal le devolvió su puesto.

Fiel a la estrategia que lleva desde que empezó el juicio, Maderna pidió una ampliación de indagatoria para decir que Casado miente. Sin embargo, afirmó que el denunciante había faltado a trabajar en aquella fecha por encontrarse "a disposición de la justicia". Es decir, detenido. El dato fue concluyente. Maderna también aludió a una denuncia por falso testimonio que presentó contra la víctima. El representante de Casado, Gustavo Feldman, puntualizó que esa denuncia "tiene siete años y si nunca lo llamaron a declarar, quiere decir que está prescripta".

Tras la declaración de Casado, dos de las hermanas que lo acompañaban esa tarde rememoraron lo ocurrido. Justa, de 50 años y empleada doméstica, fue la más tímida. Era una adolescente de 13 cuando su hermano fue señalado en la calle por un civil que iba en el carro de los militares. A ese hombre lo identificó sin hesitar: era Rodríguez. "Vimos que venían militares en la esquina de los bancos, en Urquiza y San Martín, y nos paramos de curiosos. No nos imaginábamos que en minutos nos iban a rodear a nosotros. Un hombre señaló a mi hermano, y se lo llevaron", contó Justa.

Olga Casado tiene dos años más que su hermana y fue más locuaz. Recordó el mismo episodio: los militares y la marca que hizo Rodríguez. "Nosotros nunca nos íbamos a imaginar que lo buscaban a mi hermano", afirmó ayer, antes de describir el allanamiento. "Al rato vinieron a mi casa y revisaron todo, pero no pudieron encontrar armas, porque nunca hubo. Rodearon toda la manzana, hicieron un desastre. Y se llevaron cosas que no les pertenecían. Mi mamá tenía el reloj de oro que mi papá, entonces recién fallecido, le había regalado. Eso no lo vimos más", rememoró ayer la testigo. Aunque también era adolescente, reconstruyó el secuestro con nitidez. "Nunca nos vamos a olvidar de eso", dijo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Genocida libre por la ley del dos por uno...!!!

El mismo tribunal que lo condenó lo deja libre por la ley del dos por uno
Martínez Dorr, "el preso ejemplar"

El represor había sido condenado a 10 años y medio por delitos de lesa humanidad. Estuvo detenido cuatro años, dos de ellos en su casa. Le dieron la libertad condicional.


 Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe


El Tribunal Oral de Santa Fe concedió la libertad condicional a un condenado por delitos de lesa humanidad, el ex comisario Roberto Martínez Dorr ("Morrongo"), cuando apenas había cumplido cuatro años y pico de su condena a diez años y medio de prisión que le dictó el 16 de abril de 2012 por el secuestro y torturas a un estudiante secundario de 17 años y a pesar de que la mitad de ese lapso los cumplió ya no en una cárcel, sino en propia casa, en el coqueto barrio de Guadalupe, bajo la modalidad del arresto domiciliario. La sentencia benefició a "Morrongo" con una controvertida interpretación de la ley 24.390 -derogada- que establece el doble cómputo de la prisión preventiva y se conoce como el dos por uno, más la conducta del imputado al que se consideró un "preso ejemplar".

La resolución lleva la firma de los jueces José María Escobar Cello y Otmar Paulucci y se conoció recién después de la feria, cuando Martínez Dorr se hizo ver en un bar en las cercanías de la plaza de Mayo y la Casa de Gobierno. El Ministerio Público impugnó la excarcelación y apeló ante la Cámara Nacional de Casación Penal. "La naturaleza, gravedad y carácter de los delitos por los que ha sido condenado Martínez Dorr, impone a los magistrados de la Nación la responsabilidad y el deber inexorable de garantizar que los compromisos asumidos internacionalmente por nuestro país en defensa de los derechos humanos sean cumplidos, así como las aspiraciones de justicia de las víctimas no se desbaraten por situaciones de indebido privilegio o trámites desprolijos o irregulares", dijo el fiscal general subrogante Martín Avalos, quien reemplazó en la feria al doctor Martín Suárez Faisal. Y advirtió que sobre las "consecuencias" que puede tener el fallo en orden a "la responsabilidad del Estado argentino", el "impacto en la comunidad" y hasta "poner en riesgo de los procesos por crímenes contra la humanidad".

El caso de Martínez Dorr apunta para récord. Cayó detenido el 26 de febrero de 2008, acusado por el secuestro y torturas a un ex militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Froilán Aguirrre, en 1976, cuando tenía 17 años. Lo alojaron en la cárcel de Las Flores, pero dos años después, el 27 de agosto de 2010, logró el beneficio de la prisión domiciliaria por razones de salud.

El juicio oral fue postergado varias veces, hasta que el 16 de abril de 2012, el Tribunal Oral lo condenó a diez años y seis meses de prisión por los delitos de "privación ilegal de la libertad" y "tormentos agravados" contra Aguirre.

Sin embargo, el 17 de enero último -en plena feria- el Tribunal Oral concedió la "excarcelación" de Martínez Dorr bajo "caución juratoria" y lo benefició con una particular interpretación de la ley 24.390, ya derogada y el doble cómputo de la prisión preventiva. Según los jueces, "Morrongo" estuvo "privado de su libertad cuatro años, 10 meses y 12 días" (la mitad de ese lapso en la casa, bajo arresto domiciliario). Y por lo tanto, por la aplicación de la ley del dos por uno, ese plazo se estiró a "siete años y tres días" que teóricamente se cumplió el 3 de enero de 2013.

Otra curiosidad, el mismo 3 de enero, la defensora oficial Mariana Rivero y Hornos pidió la excarcelación de Martínez Dorr y el Tribunal se la concedió dos semanas después, el 17 de enero. El Tribunal valoró el tiempo en que Martínez Dorr estuvo en la cárcel de Las Flores y consideró su concepto y su conducta como "ejemplar" porque no tuvo "sanciones disciplinarias". "Conforme a las circunstancias de este caso, entendemos que corresponde otorgar la excarcelación de Martínez Dorr, quien se encuentra cumpliendo detención domiciliaria, la que se concederá bajo caución juratoria", dice el fallo que firman Escobar Cello y Paulucci.

El Ministerio Público impugnó la resolución con varios argumentos, entre ellos "la inaplicabilidad del derogado artículo 7° de ley del 24.390", que establecía el doble cómputo de la prisión preventiva "y el voto de la mayoría de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, que rechazó la pretensión liberatoria del condenado". La Cámara hizo suyo el argumento que planteó entonces el Ministerio Público, que la ley que ahora beneficia a Martínez Dorr "no estuvo vigente ni al tiempo de cometerse los graves hechos" por los que fue condenado "ni tampoco durante su prisión preventiva"

lunes, 17 de diciembre de 2012

La maldita impunidad : sigue en libertad Victor Rodríguez, genocida

VIíctor Rodríguez está acusado en la causa por el asesinato de Cambiasso y Pereyra Rossi pero permanece en libertad.
Esta vez sí el Chuly puede quedar tras las rejas

El fiscal Murray pidió que se cumpla la detención ordenada, ya que seis camaristas entendieron que la libertad del represor Rodríguez podía llegar a poner en riesgo la investigación.

 Por José Maggi

El represor Víctor Hugo "Chuly" Rodríguez sigue por estos días en libertad, a pesar del fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario que por unanimidad lo encontró responsable en el caso del secuestro y asesinato de los militantes peronistas Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi. Es que el juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo, que le había dictado una falta de mérito, adujo que como la decisión del tribunal de alzada fue apelada ante Casación, ese recurso suspendía la ejecutoriedad de la medida de coerción personal. Esta semana el fiscal federal Juan Patricio Murray pidió que se cumpla efectivamente la detención ordenada, ya que seis camaristas por unanimidad entendieron que la libertad de Rodríguez podía poner en riesgo la investigación. Rodríguez era el jefe del destacamento de Inteligencia del Ejercito cuando ocurrieron los secuestros en mayo de 1983.

La explicación del artilugio legal al que hechó mano el juez de San Nicolás, es advertido por el propio fiscal en su presentación: el código de procedimientos establece que la prisión preventiva solo puede ser dictada por el Juez de Instrucción, no por la Cámara. Esto último ha sido una construcción de los jueces por vía jurisprudencial. Así el código establece que si se apela la prisión preventiva no se suspende su ejecución. Nada dice si se interpone recurso de casación contra la prisión preventiva por que el legislador no previó que ésta pudiera ser dictada por la Cámara.

En los primeros días de febrero de 2012 Villafuerte Ruzo había dictado el falta de mérito del ex teniente coronel conocido por su difundido Cruce de los Andes a lomo de mula. Pero ese dictamen fue apelado por la abogada Ana Oberlin y el fiscal Murray.

El en la tercera semana de noviembre, la Cámara Federal de Rosario resolvió su procesamiento y detención "basada en la presunción fundada de que Rodríguez intente eludir la acción de al justicia para sustraerse al cumplimiento de una condena y que, en este estadio procesal, debe evitarse el eventual entorpecimiento de la labor instructoria y asegurar el descubrimiento de la verdad" según remarca Murray en su recurso de apelación.

Según el representante del Ministerio Público Fiscal "nos encontramos frente a un hecho acaecido hace 29 años, que es constitutivo de un delito de lesa humanidad perpetrado por el aparato organizado del estado terrorista, por lo que la eventual denegación, retardo de justicia o mantenimiento de la impunidad de los hechos puede hacer caer al estado nacional argentino en "responsabilidad internacional" por incumplimiento de las normas de tratados y pactos internacionales y de fallos rectores de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la materia".

En su presentación Murray le advierte a Villafuerte Ruso que "ha fundado la denegatoria de la ejecución del dictado del auto de prisión preventiva sobre el imputado en los precedentes de la Cámara de Circuito en autos "Sfulcini" y "Gazari Barroso". "La lógica de vuestro resolutorio y del superior en los fallos mencionados encierra una trampa: seis jueces de un tribunal de alzada han considerado que en el caso de autos existe peligro de que Rodríguez fugue o que encontrándose en libertad entorpezca las investigaciones".

"La sustancia final del decisorio que se impugna radica en la consideración que el auto de Cámara no se encuentra firme pues contra él se ha interpuesto Recurso de Casación en los términos del articulo 456 y concordantes del código de rito y que, como no existe una especificidad en relación al efecto de tal recurso debe primar la norma genérica del artículo 442 del CPPN en relación al efecto suspensivo de los recursos, salvo expresión en contrario."

"Pero -agrega Murray- lo cierto y real es que ninguna norma del código procesal establece la posibilidad de que el tribunal de alzada dicte una medida de coerción personal las que en nuestro código de rito se encuentra legislada en cabeza de las facultades del juez de instrucción (artículos 283 y 310 del CPPN).

"El no reenvío de la causa a esa instancia inferior luego de la revocación del auto de falta de merito y la facultad de la Cámara de Apelaciones del dictado de auto de procesamiento con prisión preventiva es producto de una creación doctrinaria y pretoriana por lo que el legislador no pudo preveer un caso como el de autos. Asi el artículo 311 del CPPN, había establecido con que contra el auto de procesamiento sea este con prisión o sin prisión preventiva es admisible el Recurso de Apelación sin efecto suspensivo, o lo que es lo mismo, devolutivo. Y ello es así, pues se considera que si existe peligrosidad procesal y necesidad de cautelar en su libertad a una persona y esa peligrosidad ha sido merituada correctamente, la suspensión de la ejecutoriedad de la medida de cautela puede hacer desvanecer la concreción final del derecho.

"Resulta entonces a todas luces irrazonable que por el hecho que el dictado de la medida de coerción personal haya sido dispuesto por un tribunal superior (insisto han fallado por unanimidad seis jueces de Cámara) su resolución quede suspendida con el consiguiente peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación que ellos han merituado".

lunes, 27 de agosto de 2012

“Supe que mi mamá me había salvado la vida”

El testimonio de Manuel Gonçalves Granada en el juicio por el crimen de San Nicolás

El único sobreviviente de la llamada Masacre de la calle Juan B. Justo, cuando fue asesinada su familia en 1976, contó cómo recuperó su identidad y destacó la importancia del juicio: “Sólo en días como hoy le encuentro sentido a haber sobrevivido”, dijo.

 Por Sonia Tessa
Desde San Nicolás

Manuel Gonçalves Granada se pregunta todos los días por qué le tocó sobrevivir. Tenía cinco meses el 19 de noviembre de 1976, cuando las fuerzas conjuntas de la Policía Bonaerense, la Federal y el Ejército atacaron la casa de Juan B. Justo 676 en San Nicolás, acribillaron a su mamá, Ana María del Carmen Granada; al matrimonio de Omar Alfredo Amestoy y Ana María Fettolini, y asfixiaron con gases lacrimógenos a Fernando Amestoy, de tres años, y a María Eugenia, de cinco. Manuel fue protegido por su mamá con colchones, adentro de un placard, y por eso se salvó. El juez de menores de San Nicolás, Juan Carlos Marchetti, lo dio en adopción de manera irregular, sin buscar a su familia. “Ahí perdí mi identidad”, contó ayer. Durante 19 años fue Claudio Novoa, y en 1995 empezó a averiguar quién era. “Cuando me encontré con esta historia, supe que no sólo mis padres no me habían abandonado sino que mi mamá me había salvado la vida”, expresó frente al Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario, que juzga a los militares Manuel Fernando Saint Amant y Antonio Bossie, así como al ex jefe de la Policía Federal Jorge Muñoz, por esa masacre. “Más allá de que la Justicia llega tarde y no repara todo, es necesaria”, dijo. “Para algunos de los que están acá, esto es un trabajo, a otros los incomoda estar acá. Lo cierto es que para mí es la historia de mi vida”, argumentó sobre el valor del juicio en marcha. “Sólo en días como hoy le encuentro sentido a haber sobrevivido”, se sinceró.

La audiencia se realizó en el Concejo Deliberante de San Nicolás, adonde se trasladó el Tribunal. Afuera estaba repleto de militantes de derechos humanos y nietos recuperados, que fueron a acompañar a uno de los suyos.

Manuel rescató que, pese a haber hecho “montones de cosas” para que estos procesos llegaran, nunca los tomó de “manera personal”. “Yo quiero que este país sea otro y no puedo tolerar que los tipos que vinieron a esa casa, la destruyeron y asesinaron a todos, estén libres”, dijo con la voz apretada por la emoción. “Todos los días”, contó, se pregunta por qué sobrevivió sólo él. “Siempre estoy en falta, y seguramente no estoy haciendo todo, pero hago lo que puedo. Al resto sólo le pido que haga lo que corresponde”, fue su frase final, con la voz quebrada. Todo el público lloraba y los aplausos fueron interminables. La presidenta del Tribunal, Beatriz Caballero de Baravani, le agradeció el testimonio.

El relato de Manuel comenzó desde el principio de su recobrada identidad. Su papá era Gastón Roberto José Gonçalves y su mamá, Ana María del Carmen Granada. Eran militantes en Escobar, perseguidos desde antes del último golpe militar. Gastón desapareció el mismo 24 de marzo de 1976. Cuando Manuel supo quiénes eran sus padres, en 1995, en la Argentina estaban vigentes las leyes de impunidad. “Difícilmente alguien se pueda poner en el lugar de una persona que perdió su identidad. A mí me cuesta hoy todavía”, explicó ayer. Apareció la necesidad de saber. “Nunca los iba a conocer, la construcción de quiénes fueron ellos la hice a través de terceros”, rememoró. El primer destino fue Escobar, donde militaban Gastón y Ana. “Eran alfabetizadores de adultos. A través del testimonio de mucha gente, fui conociéndolos. Gente que aprendió a escribir con mi papá y mi mamá, y me lo agradecía a mí porque a ellos no se lo podían decir.”

Por entonces, el intendente de Escobar era el comisario Luis Patti, condenado a prisión perpetua el 14 de abril del año pasado por la desaparición del papá de Manuel, entre otros delitos de lesa humanidad. Ese padre le legó un hermano, Gastón, el bajista de los Pericos, que tras el testimonio de Manuel no paraba de secarse las lágrimas en la vereda del Concejo.

Cuando fue a San Nicolás, Manuel empezó por el cementerio, ya que el cuerpo de su madre estaba en el osario. Después visitó el lugar de la masacre. Sólo tenía un recorte de diario, con la foto de una ventana. Un día se animó a tocar el timbre en la casa lindera al 676. Lo atendió una señora “bastante mayor”, por la ventana, sin abrir la puerta. “Sí, es la casa que está acá a la izquierda. Cuando vos golpeaste la puerta, estaba hablando de eso, porque nosotros nunca nos olvidamos de lo que pasó acá. Hace 24 años de eso”, le dijo la mujer. No pensaba decirle quién era porque “no podía casi hablar”. La mujer le dijo: “Siempre lo recuerdo porque de acá sacaron a un bebé que estaba vivo y nunca supimos qué pasó con él”. Cuando Manuel le dijo que él era ese bebé, la vecina cerró la ventana. El pensó que era el momento de irse, pero la mujer abrió la puerta, lo abrazó y lo invitó a comer. En un rato, los vecinos de toda la cuadra estaban a su alrededor, contando lo que había ocurrido. “Me costó mucho procesar esa información, era lo que yo había vivido, pero con otros ojos. Después me di cuenta de que yo lo tenía registrado de alguna manera”, rememoró.

En sus constantes idas a San Nicolás, Manuel ingresó en la casa donde fue la masacre. “Los dueños me permitieron entrar. Para mí significaba mucho estar ahí porque en esa casa había estado con mi mamá.” Y siguió: “El dueño de casa me fue relatando que estaba todo roto, los muebles agujereados a balazos. Me contó que se habían llevado todo lo que había en la casa. Me dijo que habían encontrado la casa destruida, que tuvieron que hacerla de nuevo”.


domingo, 26 de agosto de 2012

Traslado de José Scortecchini a Marcos Paz

Ninguna razón para quedarse en su casa

La defensa del condenado a diez años de prisión por delitos de lesa humanidad había la solicitado prisión domiciliaria por una depresión que no se comprobó.

 Por José Maggi

El Tribunal Oral Federal Nº 2 resolvió que el ex policía José Carlos Scortecchini sea trasladado al penal de Marcos Paz para cumplir su condena por terrorismo de estado a 10 años de prisión. La defensa del condenado había argumentado su estado depresivo para lograr su detención domiciliaria, que fue descartada tras la pericia realizada. La defensa de Scortecchini, condenado a 10 años de prisión en el juicio Díaz Bessone, había sostenido ante el TOF II que el represor posee una "personalidad de base depresiva, habiendo tenido desde el año 1987 episodios de mayor depresión que derivaron en varias oportunidades en internaciones psiquiátricas". Con esta base, solicitó que el ex miembro de la patota de Feced sea trasladado a su domicilio para cumplir su condena en la comodidad de su hogar, acorde la depresión que lo aqueja.

En igual sentido, la presentación hacía alusión a la situación de "stress que el condenado padece mientras permanece detenido, lo cual redundaría en un desmedro de su salud".

En este sentido, el fiscal de la causa Feced, Gonzalo Stara, se opuso al pedido del represor manifestando que se trataba de una reedición de requerimientos ya realizados por la defensa en otras oportunidades, rechazadas con anterioridad por el tribunal.

De todos modos, el TOF II ordenó la realización de una pericia, dado que la defensa de Scortecchini sostenía que la permanencia del represor en una unidad de detención ponía en peligro su vida.

Finalmente, la pericia tuvo lugar el día 5 de julio, y fue realizada por Noemí Ruth Ghirardi y Estela Noemí Taylor, médicas forenses de la justicia nacional, integrándose la pericia con los peritos de parte de la defensa, el psiquiatra Néstor Julio Borghi, y por el Ministerio Público Fiscal la médica psiquiatra y legista Gisela Felibert.

El examen dio como resultado que "el alojamiento en un establecimiento del Servicio Penitenciario Federal no afectaría su evolución clínica si se cumple con algunos requisitos previstos por los profesionales". Con la sola excepción del perito presentado por la defensa, los integrantes de la junta pericial coincidieron en que el condenado puede perfectamente cumplir su condena en un establecimiento penitenciario.

En su resolución, los integrantes del TOF II ordenaron entonces el traslado de Scortecchini a la Unidad II de Marcos Paz. Entre otras consideraciones los jueces manifestaron que "como bien lo señalara el fiscal en su dictamen no existe impedimento alguno para que el imputado pueda atender adecuadamente las dolencias invocadas en su lugar de detención". Ello se corrobora con lo informado por el propio penal N II de Marzos Paz, quienes cuentan con una unidad médico asistencial donde el interno puede ser asistido por todas sus dolencias y realizar los controles necesarios.

Cabe recordar que Scortecchini no solamente fue condenado por los tres jueces de la causa Díaz Bessone, sino que se encuentra a la fecha procesado por la comisión de 12 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas y tormentos agravados, y por la comisión del delito de homicidio calificado en perjuicio de Gloria Fernández y Oscar Manzur.

Consultado por la decisión el fiscal Stara manifestó que consideró que "se ha arribado a la decisión más ajustada a derecho, cumpliendo adecuadamente no solo con lo resuelto en la condena del juicio Díaz Bessone, sino con la normativa relativa a delincuentes de lesa humanidad. Hemos advertido ya -agregó- la preocupación que embarga a las víctimas del terrorismo de estado en el sentido de evitar que los planteos relacionados con el estado de salud de los imputados se constituyan en el último bastión de impunidad para los represores", indicó Stara.