Marcha por Silvia Suppo ¡Esclarecimiento y Justicia!

lunes, 8 de marzo de 2010

Pedido de prisión perpetua para los represores

La fiscal pidió la pena máxima con inhabilitación

El alegato del juicio contra Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo consideró que se produjo prueba suficiente de que los imputados fueron ejecutores del plan de represión ilegal.
   
"Pido la pena de prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua para los cinco imputados por el cargo que detentaban en el Destacamento de Inteligencia, los perjuicios ocasionados a las víctimas, los mecanismos empleados, el sadismo, la cobardía, la imposición de tormentos en forma cruel, las terribles condiciones de detención, el aprovechamiento perverso de las víctimas indefensas, la impunidad y ausencia de arrenpentimiento de los acusados". De este modo concluyó ayer su alegato la fiscal federal Mabel Colalongo, el pedir la condena para Oscar Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo. Hoy comenzarán a hablar las defensas de los imputados, en las instancias finales del juicio.

Colalongo finalizó su alegato ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº1, luego de 17 horas de exposición concretadas en tres jornadas. "Cada uno de los testimonios en esta audiencia pone en evidencia la existencia de un plan criminal organizado de quienes se habían apoderado de todas las instituciones del estado, desde los municipios hasta el gobierno nacional", dijo la funcionaria judicial.

Asimismo, Colalongo manifestó que "los acusados fueron fieles ejecutores del plan de represión ilegal", y agregó que "los mismos permanecieron en las filas del ejército golpista porque su conciencia les permitió cometer los mas aberrantes crímenes, cumplir con ordenes ilegales, inmorales". No obstante, la fiscal añadió que "si no lo hicieron por convicción, entonces la otra opción es que lo hayan hecho por cobardía, y la cobardía no exculpa, no es una justificante."

Por su parte, en relación al rol de las víctimas, la representante del Ministerio Público mencionó que "muchas veces se ha desequilibrado la balanza en contra de las víctimas", y en ese sentido destacó que no se puede desconocer "que en 30 años no se ha dado un solo hecho de justicia por mano propia por partes de las víctimas, al contrario de todos los pronósticos". La fiscal alegó: "Tantos años de impunidad, tantos años de miedo, han hecho que muchas veces nos conformemos con un poquito de legalidad, un poquito de garantías con tal de tener un poquito de justicia".

En cuanto a la aplicación de la sanción, Colalongo subrayó que "la imposición de la pena a los acusados por los hechos que se han probado en este juicio es la manera de mostrar que nadie, ningún gobierno, puede utilizar el estado para imponer un sistema de terror, y que no existen dos sistemas jurídicos sino uno, el elegido por esta sociedad para su representación, que es el estado de derecho".

En tanto, al momento de pedir las penas, la fiscal argumentó en función de "el cargo que detentaban en el destacamento, los perjuicios ocasionados a las víctimas, los mecanismos empleados, el sadismo, la cobardía, la imposición de tormentos en forma cruel, inhumana, la colocación de otras víctimas en estado absoluto de indefensión pero además obligándolas a escuchar gritos de terror, de padecimiento, las terribles condiciones de detención en las que se encontraban las víctimas, el aprovechamiento perverso y cobarde de víctimas indefensas que no podían ofrecer resistencia, el amparo en el cual se escudaron para cometer estos hechos, la impunidad y por supuesto la falta absoluta de arrepentimiento por parte de los acusados".

Para la abogada querellante Daniela Asinari, el alegato de la fiscal "fue muy sólido". La profesional destacó que la representante del Ministerio Público "valoró toda la prueba colectada en el juicio, demostrando cómo ese caudal de elementos probatorios acredita sin lugar a dudas los hechos por lo que se acusa a los cinco imputados y la responsabilidad penal que a cada uno de ellos le cabe".

sábado, 6 de marzo de 2010

LISTA DE COLABORADORES DE LA DICTADURA EN LA ZONA DE ROSARIO.

Civiles aptos para todo servicio

En la nota de hoy se completa -con 33 nuevas identidades- los 116 nombres de quienes actuaron en los años de plomo como espías encubiertos, infiltrados en distintas organizaciones y responsables de la desaparición de muchas personas.
   
 Por José Maggi

El último domingo la edición de Rosario/12 publicaba el listado de quienes habían prestado servicios como Personal Civil de Inteligencia del Ejército durante el primer tramo de la dictadura argentina entre 1976 y 1979. El listado compuesto por 83 identidades se completa hoy con 33 nombres más quienes fueron espías encubiertos, algunos infiltrados en las mismas organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos que cumplieron esa tarea hasta el último día de 1983. Se trata en total de 116 nombres completos con los que se termina de descorrer el velo sobre quienes ayudaron a convertir en sospechoso a cada uno de los ciudadanos que atacaba "el modo de vida occidental y cristiano" tal como Albano Harguindeguy definió al enemigo. O más cerca aún "a señalar a los sospechosos que no era la gente normal, que no era la gente que iba al Jockey Club", como dijo muy suelto de cuerpo Jorge Fariña, jefe de Operacione Especiales de Inteligencia del Destacamento 121 y uno de los cinco imputados juzgados por estos dias ante la justicia federal.

"¿Por qué Edgardo (El Gato) Andrada, que está acusado de colaborar con la última dictadura militar, es entrenador de las inferiores del club?", pregunto el colega Alejo Diz a Horacio Usandizaga en los primeros días de enero de 2009. "Es empleado del club. Ví las denuncias que tiene. Pero a él le asiste el principio de inocencia. No puede hacer otra cosa", respondió entonces Usandizaga.

"-Si se prueba judicialmente su participación en la dictadura, ¿qué medida tomaría?".

-Lo echaría, de ser así no lo dudaría. En ese caso lo echaríamos con una causal. La otra manera es que venga el responsable de divisiones inferiores y me diga que no es apto o no está capacitado. Creo que nosotros debemos respetar el principio de inocencia porque no hay ninguna sentencia en su contra".

Bien. El nombre del Gato Andrada es el tercero de la lista de agentes civiles: Alasino, Rolando Sergio (agente reunión). Alisi Diris, Fabián Alejandro (dibujante). Andrada, Edgardo Norberto (agente reunión). Bustos, Jorge (agente reunión). Carre, Raúl Jorge (agente reunión). Copparo, Hugo Enrique (agente reunión). Cruz, Raúl Alfredo (agente seguridad). De León, Saúl Segundo (agente reunión). Della Ceca, Juan Carlos (dactilógrafo). Florentín, Alicia Rosalía (agente seguridad). Gómez, Carlos Walter (agente seguridad). Grosso, Eduardo Antonio (programador auxiliar). Gruboy, Eduardo Luis (operador SCD). Gutiérrez, Juan Domingo (mecánico). Herrera, Domingo Faustino (agente reunión). Igoillo, Daniel Fernando (agente reunión).

Pangia, Raúl Joaquín (agente censura). Pangia es psicólogo y protagonista de las intervenciones militares a la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario y la Biblioteca Vigil, según lo denunciara Juane Basso de HIJOS en 2007. En el año 2003 en diario El Eslabón Basso había denunciado que Pangia que acababa de ganar el cargo de director del Colegio Latinoamericano, era el mismo que se jactaba entre otras cosas de "haber eliminado la infiltración marxista" de Psicología durante la dictadura, "facultad de la cual veintidós estudiantes continúan desaparecidos". Finalmente, y luego de una fuerte presión ejercida por los organismos de derechos humanos, aquel concurso quedó desierto y el ex interventor debió abandonar el cargo. A diferencia de lo ocurrido en aquellos días, las autoridades de la Universidad Abierta Interamericana, le habian dado trabajo por entonces.

La lista de agentes civiles que colaboraron con la dictadura continúa con: Pavesio, Claudio Luis Juan (radioperador). Pérez, Gustavo Eduardo, (dactilógrafo). Perugini, Gualter A. (agente seguridad). Pettorossi, Carlos, (perfograboverificador). Ramos, Angel Paulino (agente seguridad). Rock, Claudio Andrés (radioperador). Rodríguez, Néstor Eduardo (peón). Rojas, Manuel Rubén (agente seguridad). Romero, Carlos Daniel (agente reunión). Scacco, Jorge Omar (agente seguridad). Solé, César Ramón (agente seguridad). Spezzi, Eduardo Julio (agente seguridad). Tarrió, Osvaldo Aníbal Blas (agente reunión). Vázquez, Daniel Alberto (perfograboverificador). Wirsch, Alicia Aracelli (agente reunión). Zangara, José Felipe (agente reunión).

UNA DENUNCIANTES QUE FUE PERSEGUIDA Y ASALTADA

"Todo esto debe aclararse ahora"
   Desde Santa Fe
 
La denunciante del ex agente civil del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Horacio Américo Barcos, que comenzó a ser juzgado esta semana en Santa Fe, dijo que hay dos cuestiones pendientes en la investigación: las intimidaciones y seguimientos que padeció desde que recurrió a la justicia y un asalto a su casa de un grupo de encapuchados. "Pido que estos temas se aclaren", dijo Amalia Ricotti. Barcos es acusado de integrar un grupo de tareas que secuestró y torturó a Ricotti y a su ex marido ya fallecido, José Alberto Tur, en mayo de 1978.

Ricotti tiene custodia policial desde hace cuatro años, dijo al testimoniar en el juicio a Barcos. La pesadilla comenzó cuando se presentó ante la fiscal federal (Griselda) Tessio, que investigaba los centros clandestinos de detención de Santa Fe. "A partir de ahí, comencé a sufrir intimidaciones en la calle, por teléfono, seguimientos y uno de los últimos hechos fue muy violento. Ya tenía el teléfono celular del Programa de Protección a Testigos, pero no tenía custodia personal y cuando intentaba comunicarme con el responsable del programa, Alejandro Villalba, se cayó el sistema. En ese momento estaba en el centro de la ciudad y observé que me seguían. Me comunique entonces desde una cabina telefónica y al salir de ahí, me interceptaron tres personas: una se me abalanzó desde atrás e intentó arrebatarme el teléfono. Fue muy fuerte", dijo.

Amalia interpretó las llamadas intimidatorias como un mensaje de "la patota. Era como decir que seguían estando. Ese era el mensaje que yo entendí que me quisieron dar. Y evidentemente es así, porque desde el momento de mis denuncias, comenzaron los llamados telefónicos. Una persona me siguió. Era mostrar presencias, agresiones y evidentemente se tuvo que crear un equipo de Protección a Testigos en el año 2010" para custodiarnos.

"También me di cuenta que era seguida por una persona que posteriormente pude identificar con nombre y apellido: Gaspar Gelli, que también fue identificado por el hijo (de otros dos querellantes en el juicio al ex juez Víctor Brusa), Daniel García y Alba Sánchez"

Ricotti dijo que Gelli estuvo "citado para presentarse a una rueda de reconocimiento" de personas, pero "presentó un certificado médico" y no concurrió. Después, "lo volvieron a citar y no tenía el domicilio, su paradero es desconocido".

EL PRIMER JUICIO ORAL POR TERRORISMO DE ESTADO EN PARANA.

Por el robo de identidad a Sabrina

Es el caso de la hija de dos secuestrados en la Quinta de Funes durante la dictadura: Raquel Negro y Tulio Valenzuela. Rosario/12 había comenzado de develar la trama de los mellizos de Raquel Negro, por la declaraciones de Costanzo.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

La supresión de identidad de Sabrina, la hija de dos secuestrados en la Quinta de Funes, Raquel Negro y Tulio Valenzuela, podría ser el primer juicio oral por delitos de lesa humanidad en Paraná. La Cámara Federal de Paraná ratificó esta semana el procesamiento y la prisión preventiva de cinco imputados en la causa del Hospital Militar: Pascual Guerrieri, Walter Pagano, Jorge Fariña, Marino González y el médico Juan Antonio Zacarías y el 22 de marzo definirá la situación del sexto: Juan Daniel Amelong, quien en su condición de abogado se encarga de su propia defensa. Amelong afronta los mismos cargos que pesan sobre Pagano, por lo que si el tribunal resuelve en el mismo sentido que lo hizo con su colega de banquillo, "el expediente estaría en condiciones de ser elevado a juicio oral en poco tiempo", dijo una fuente consultada por Rosario/12.

La trama sobre el nacimiento de los mellizos de Raquel Negro comenzó a develarse el año pasado en un reportaje del periodista José Maggi al ex agente de inteligencia Eduardo Constanzo que publicó Rosario/12. Constanzo confirmó que Raquel, secuestrada en la Quinta de Funes, había sido llevada al Hospital Militar de Paraná para dar a luz un niño y una niña. Y reveló que después, la beba había sido llevada en auto por Amelong y Pagano a un convento de Rosario. Inmediatamente, la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo, Ana Claudia Oberlín se presentó ante la justicia federal de Paraná y señaló en un escrito cuál podía ser ese orfanato: el Hogar del Huérfano de Rosario. La pista resultó clave para devolverle la identidad a Sabrina y avanzar en la búsqueda de su hermano mellizo.

En una audiencia realizada el jueves, la Cámara Federal de Paraná confirmó el procesamiento y la prisión preventiva de cinco de los imputados y dejó pendiente la situación de Amelong que se resolverá en dos semanas.

En realidad, se dieron tres situaciones: 1) Las defensas de Guerrieri y Pagano habían recurrido el procesamiento, pero la Cámara rechazó el planteo y confirmó el fallo de primera instancia. 2) Fariña, González y Zacarías también habían apelado, pero como sus abogados sostuvieron el recurso ante la Cámara, ésta lo consideró desistido. Y por lo tanto, el procesamiento quedó firme. 3) Ahora, la Cámara deberá definir la situación de Amelong, pero como éste se defiende a si mismo la audiencia se postergó para el 22 de marzo. La resolución fue adoptada por los jueces Aníbal Ríos, Gustavo Ibañez y Ramón González, éste último de la Cámara Federal de Corrientes porque el tribunal entrerriano tiene sólo dos vocales.

"Si la Cámara Federal de Paraná confirma el procesamiento de Amelong, la causa estaría en condiciones de ser elevada a juicio. Sería muy importante porque hasta ahora ninguna investigación por crímenes de lesa humanidad ha llegado a juicio oral en Paraná y esta sería la primera", dijo una fuente que conoce la causa.

En el juicio a Guerrieri y compañía en Rosario declararon los dos hijos de Raquel Negro: Sabrina y Sebastián Alvarez, que también estuvo secuestrado con su madre en la Quinta de Funes cuando era un niño de un año y ocho meses. Y los dos pidieron a los jueces que busquen a su hermano desaparecido. "Quería pedirles a ustedes, a la Justicia, que encuentren a mi hermano mellizo. Porque él sigue estando desaparecido. Y las personas responsables de los hechos que aquí se investigan, también lo son por su desaparición", dijo Sabrina.

Según Costanzo, el mellizo varón nació muerto, pero los testimonios de enfermeras del Hospital Militar de Paraná indicaron que había nacido vivo, con problemas de salud. "Para los Valenzuela (los hermanos de su padre biológico), está vivo. Y eso impulsa a buscarlo", agregó Sabrina. Mientras que Sebastián relató que las enfermeras pudieron ver a los mellizos, pero su madre no porque estaba encapuchada.

Los fiscales que intervienen en la causa José Ignacio Candioti y Mario Silva han solicitado distintas medidas en la búsqueda del niño. No creen en la hipótesis que nació muerto. "Si bien hay testimonios que dicen que el chiquito podría haber fallecido, no se puede confirmar fehaciente esa muerte porque el cuerpito nunca se encontró", dijo la fuente.

viernes, 5 de marzo de 2010

Santa Fé: Se incia el segundo juicio por crímenes de lesa humanidad

Luego de la lectura del “requerimiento de elevación a juicio” el Tribunal Oral Federal escuchó el testimonio de Amalia Ricotti, víctima y querellante en el caso.


El viernes 5 de marzo se realizó la primera audiencia en el juicio por la represión ilegal durante la última dictadura militar que tiene como único imputado al ex sindicalista, Horacio Américo “Quique” Barcos, acusado de graves delitos durante su desempeño como personal civil de inteligencia (PCI), al servicio del Ejército.

El edificio que está en la esquina de San Jerónimo y Primera Junta contó desde temprano con medidas de seguridad que incluyeron un vallado perimetral y el corte de las calles aledañas, tal como ocurriera durante el juicio al ex juez federal Víctor Hermes Brusa. Ante un importante marco de militantes sociales y representantes de organismos de Derechos Humanos, la principal testigo y querellante, Amalia Ricotti, ingresó a la sala de audiencias alrededor de las 8.30 de la mañana.

Un poco más temprano, desde la cárcel de Las Flores, una unidad del Servicio Penitenciario, trasladó a Barcos, que aguardaba en el banquillo de los acusados, junto a su abogado particular, Néstor Oroño.

El Tribunal Oral Federal contó con dos de sus titulares, José María Escobar Cello -presidente- y María Ivón Vella. El tercer lugar lo ocupó el Dr. Daniel Laborde, subrogando en su cargo al ex juez Ramiro Puyol, que se jubiló el año pasado.

Por el lado de la querella estuvieron presentes los abogados Horacio Coutaz y Alejandra Romero Nicklison. Mientras que el representante del Ministerio Público fue el fiscal Martín Suárez Faisal.

Primer testimonio

La lectura del requerimiento de elevación a juicio estuvo a cargo del secretario del TOF, César Toledo, cuyo repaso completo llevó más de una hora.

Hubo un cuarto intermedio y la audiencia se reanudó antes de las 11, con la declaración testimonial de Amalia Ricotti, secuestrada entre el 16 y el 31 de mayo de 1978 en un centro clandestino de San José del Rincón, junto a su ex marido, el fallecido José Alberto Tur.

Barcos no era policía ni militar, sino que trabajaba como personal civil de inteligencia, en colaboración con el Ejército, en el Destacamento 122.

Está acusado por los delitos de “privación ilegítima de la libertad y tormentos” por el secuestro del matrimonio Ricotti-Tur y se encuentra preso desde hace más de dos años, luego de que Amalia Ricotti lo reconociera en la cola de un banco y lo denunciara en 2005 por aquellos hechos. La mujer aseguró que era él quien integraba las denominadas “patotas”, además de desempeñarse como empleado de la obra social de la Uocra (Ospecon).

Esta mañana, cuando Ricotti llevaba ya más de una hora de relato, el jurado llamó nuevamente a un cuarto intermedio, esta vez porque la testigo se mostró muy conmocionada, lo que le impedía seguir adelante con el testimonio.

El de Barcos es el segundo juicio de estas características que se lleva a cabo en la Justicia Federal de Santa Fe. En diciembre pasado, el mismo tribunal, pero integrado con otros jueces, dictó condenas de entre 19 y 23 años de prisión para seis acusados de delitos de lesa humanidad.

Cronograma

Para el juicio al PCI Horacio Barcos está prevista la declaración de 17 testigos y de no mediar inconvenientes la sentencia podría estar lista para fin de mes. Durante las audiencias venideras el tribunal recibirá el testimonio de compañeros del gremio docente y de militancia de Alberto Tur, además de aquellos que por otras circunstancias estuvieron ligados a las víctimas de alguna manera.

11 de marzo: A partir de las 8.30 se presentará Adriana Arce, compañera de Tour del gremio docente; también estuvo secuestrada y ya declaró en el juicio de Rosario. Su testimonio fue a pedido de la fiscalía. Ese mismo día se espera la presencia de Ricardo Scholtus, entonces director ejecutivo de una importante firma de la ciudad; y el periodista del diario El Litoral, José Luis Pagés, testigo de la época y amigo de Alberto Tour

12 de marzo: Declaran Susana Molinas, Narciso Rubén Gómez y Elena Luisa Muchiutti, docentes de la época, también a pedido de la fiscalía.

22 de marzo: Estarán el tribunales José Manuel Benvenutti, decano de la Faculta de Derecho; Rogelio Alaniz, periodista, docente e historiador local; y el Secretario General de ATE, Jorge Hofmann.

23 de marzo: Comparecerá César Luis Frillochi; Stella Maris Ricotti, prima de Amalia; y el médico Carlos Alberto Spitser.

25 de marzo: Será el turno de Daniel García y Alba Sánchez -ya declararon en la causa Brusa-; Santiago Deheza y Hernán de la Peña.

Para el 29 y 30 de este mes se espera que se realicen los alegatos y el 31 podría estar el veredicto.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Alegato de la fiscalía

"Nadie actuó coaccionado, nadie dijo si no torturás, te torturo, si no matás, te mato. Las órdenes de matar, torturar, violar, sustraer identidad de menores, no debían ser cumplidas, debieron oponerse. Todo lo hicieron convencidos. No son crímenes de guerra ni excesos, son delitos de lesa humanidad dentro de un plan sistemático". De este modo contundente se expresó ayer la fiscal federal Mabel Colalongo ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 al describir el accionar delictivo de los cinco imputados en la causa Guerrieri-Amelong.

Básicamente la fiscal se refirió ayer a "la responsabilidad de los imputados en los hechos de la causa analizando la prueba de cargo". De los diversos testimonios prestados en la causa y de la prueba documental la fiscal Colalongo consideró "probada la participación de los mismos en los ilícitos que se les atribuyen". Se refería a Oscar Pascual Guerrieri, Juan Daniel Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano y Eduardo Costanzo.

La representante del Ministerio Público reiteró que "todos ellos eran miembros del Destacamento de Inteligencia del Batallón 121 por lo cual era muy difícil que desconocieran el funcionamiento de los Centros Clandestinos de Detención". En este sentido, recordó "la declaración de Agustín Feced ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas donde expresamente dijo que el Servicio de Informaciones estaba bajo control operacional de las FFAA y bajo las órdenes del Servicio de Inteligencia, y la Orden 404 que imponía la presencia obligatoria del personal de Inteligencia en procedimientos de detención de elementos subversivos". Colalongo remarcó que "a diferencia de la vincha de Amelong pidiendo legalidad, este juicio se ajustó a la única legalidad posible que es la del Estado de Derecho".

La fiscal también analizó "el encuadre de las conductas de los imputados en los tipos penales correspondientes, calificando las mismas como privaciones ilegítimas de la libertad agravadas mediante el uso de violencias y amenazas, agravadas también por dirigirse contra perseguidos políticos, por haber durado más de un mes en muchos de los casos, delito de tormentos y homicidios agravados por alevosía, por el concurso premeditado de dos o más personas y por haberse cometido en procura de lograr la impunidad de los autores", agregando que, "todos estos delitos no fueron cometidos en forma aislada sino masiva por los que el Derecho Internacional los incorpora como delitos de lesa humanidad".

En otro tramo del alegato la fiscal se refirió a la participación de los imputados en los hechos, señalando que "en todos los casos se los debe considerar como coautores ya que, por el rol preponderante de la Inteligencia, tenían el dominio de los hechos y la decisión final, aún en los casos en que entregaban a los secuestrados a otra área o sub zona, como en los casos de Hilda Cardozo o Jaime Dri, y además tenían presencia activa en los lugares clandestinos de detención, por lo que no es casual que todas las víctimas los mencionen".

lunes, 1 de marzo de 2010

BUSCAN RESTOS DE UN DESAPARECIDO INHUMADO EN SANTA FE

Lo secuestró Feced, lo enterraron en Santa Fe 
Por Juan Carlos Tizziani

El Equipo Argentino de Antopología Forense (EAAF) comenzará hoy la búsqueda de los restos de un desaparecido durante la dictadura que fue secuestrado por la patota de Agustín Feced en Rosario, su cuerpo apareció después acribillado en la zona de Barrancas y posteriormente terminó inhumado en el cementerio municipal de Santa Fe, en octubre de 1976. El caso está vinculado con la caída de otros dos militantes políticos en Rosario, inhumados también en Barrancas, en setiembre de 1976, que ya fueron identificados en una causa que instruye el juez federal Reinaldo Rodríguez desde principios de 2008, pero cuyos nombres se mantienen en reserva por pedido de las familias. La investigación sumará más pruebas sobre los métodos del terrorismo de estado: secuestros, torturas, homicidio y desaparición del cuerpo, dijo Miguel Nieva, integrante del EAAF que realizará los trabajos de excavación en el cuadro 5 del cementerio santafesino.

"Vamos a trabajar en una exhumación en el marco de la causa del cementerio de Barrancas. Estamos en la búsqueda de un NN que fue hallado, precisamente en la zona de Barrancas y luego inhumado en el cementerio de Santa Fe", el 18 de octubre de 1976, informó Nieva en un diálogo con Rosario/12.

El antropólogo evitó precisiones porque las familias de las víctimas pidieron reserva en la causa que investiga el juez Rodríguez. Pero a principios de 2008, ya se hicieron dos exhumaciones en el cementerio de Barrancas, se recuperaron los restos de dos NN y se les devolvió la identidad. Las pericias confirmaron que ambos fueron ejecutados. Por lo tanto, las tareas que comenzarán hoy en Santa Fe apuntan a la búsqueda de un tercer desaparecido vinculado con los anteriores, pero que a diferencia de aquellos no fue inhumado en Barrancas sino en el cementerio de la capital. "Los tres podrían habían sido víctimas de la misma caída en la ciudad de Rosario", planteó Nieva.

Los documentos sobre la inhumación en Santa Fe de un cuerpo encontrado a la vera de un camino en Barrancas durante la dictadura ya se conocían desde 1984. Pero la causa judicial recién avanzó en 2008 con la investigación del Equipo de Antropología Forense, que comenzó a definir el mapa de la represión en la provincia: el secuestros de militantes políticos en Rosario en setiembre de 1976, la inhumación de dos cuerpos en Barrancas y ahora la posibilidad de que un tercero pueda estar en el cementerio de Santa Fe, desde octubre de 1976.

En abril de 1984, a pedido de la Conadep, el ex director del cementerio de Santa Fe, Mentor María Doello, elaboró un informe sobre las inhumaciones de víctimas del terrorismo de estado en el período 1976/80. El documento llegó a manos del entonces secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de Santa Fe, Edgardo Luna. Y una de las anotaciones expresa: "NN masculino, inhumado en el cuadro Nº 5, hilera H, fosa Nº 31, el día 18 de octubre de 1976. La causa de la muerte se desconoce en esta dirección (del cementerio). El cadáver fue trasladado de la ciudad de Barrancas, provincia de Santa Fe, a la sala policial del Hospital Piloto por orden del juez de Instrucción de la 1ª nominación, doctor Juan Cantoia, el 16 de octubre de 1976".

Otros documentos judiciales de la época revelan que los dos cuerpos inhumados en Barrancas habían sido hallados el 26 de setiembre de 1976, y el tercero, inhumado en Santa Fe, dos días después, el 28 de setiembre de 1976.

En la causa que investiga el juez Rodríguez ya se presentó una denuncia penal "por la persecución política de las víctimas, homicidio, posterior desaparición del cuerpo y enterramiento en forma clandestina en el cementerio de Barrancas. Hechos ocurridos en el marco del genocidio producido en nuestro país a partir del terrorismo de estado de la última dictadura instaurada entre el 24 de marzo de 1976 y diciembre de 1983", dice la querella.

En septiembre del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense presentó en el juicio a los represores de Rosario un informe sobre las exhumaciones en la provincia: Santa Fe (once cuerpos, diez identificados), San Lorenzo (tres exhumados, uno identificado), Coronda (cuatro exhumados, tres identificados), Barrancas (dos exhumados, uno identificado. Ahora habría que agregar el segundo), Melincue (dos exhumados), Maciel (un exhumado), Timbúes (un exhumado), La Piedad (un exhumado e identificado), Granadero Baigorria (un exhumado e identificado). "Del total de casos relevados, podemos inferir que en su mayoría fueron ultimados en forma extrajudicial al menos en un 45 por ciento, mientras que el 54 por ciento restante se encuentran aún desaparecidos". La dictadura utilizó varios "métodos para deshacerse de los detenidos" y uno de ellos fue "la ejecución a la vera de un camino o ruta" y luego los "enterramientos clandestinos", concluyó.